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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM
Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progreso

Por

MARC BEDARRIDE

Oficial del Estado Mayor de la Armada Antigua,
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos


Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS

ESTACIÓN 35

Tras esta solemnidad, todo anunciaba a la potencia suprema de la orden que los templos de Misraim de este gran V.’. no encerraban más en su sitio a innovadores imprudentes y que sus apacibles trabajos iban a ser coronados de un brillante éxito. A penas dos períodos habían transcurrido desde que la cadena floreciente había asegurado los lazos que uniesen a los obreros y obreras de la gran familia Misraimita, que su esperanza fue truncada, y que tuvo todavía que soportar tribulaciones y nuevas detenciones que pronunciar, a pesar del amor que ella llevaba a todos sus hijos.

Fue poco tiempo después de esta solemnidad, que aquellos que habiendo fingido contribuir hasta entones al mantenimiento de nuestros estatutos y de nuestros dogmas y de esta disciplina masónica tan necesaria a la regularidad de nuestros trabajos, y dado pruebas de su devoción a la orden, se convirtieron de golpe en los instigadores de una nueva intriga, se pusieron abiertamente en plena rebelión contra los estatutos generales, y fueron sordos a la voz de una tierna madre que buscaba reunirlos; todos los consejos fueron desoídos y arrojados a los pies por ellos, lo que puso a la Potencia Suprema de la Orden en la dura necesidad de actuar contra estos innovadores, todos miembros de la R.’. L.’. del Monte Sinaí.

El Venerable de esta Logia y muchos miembros adherentes, fueron rayados del gran libro de oro y excluidos para siempre de nuestra Orden venerada.

Nosotros pasamos en silencio los relatos conteniendo los detalles de esta nueva intriga frustrada, dirigida  por el Primer G.’. C.’. de la orden, al S.’.G.’.C.’. entonces en el V.’. de Edimburgo; pero vamos a transcribir aquí luego el plan perfecto dirigido por este último al P.’. H.’. Conde Muraire y la respuesta de este Gran Presidente.

GLORIA AL TODO PODEROSO
SALUD SOBRE TODOS LOS PUNTOS DEL TRIANGULO
RESPETO A LA ORDEN

V.’. de Edimburgo el 24 del séptimo mes, 5824
(24 setiembre 1820)

Michel Bedarride, S.’.G.’.C.’. de la Orden Masónica de Misraim para la Francia, gran dignatario de las potencias supremas  de dicha orden de Italia y de Nápoles, y poderoso G.’. C.’. de los Caballeros Defensores de la Masonería.

FUERZA, PODER Y ENTENDIMIENTO

Al P.’. H.’. Conde Muraire, gran oficial de la Legión de Honor. Uno de los G.’. C.’. de la Orden y Gran Presidente del Supremo Consejo General del 90 y último grado para la Francia.

P.’. H.’.
El cuadrado perfecto que hemos venido de recibir de nuestro bien amado H.’. Marc Bedarride, Primer G.’. C.’. de la Orden, P.’. G.’. Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería, y nuestro representante en Francia, nos ha hecho conocer en caracteres de fuego los eventos que han tenido lugar en nuestra orden venerada en diferentes circunstancias, desde nuestra partida del punto fijo de la potencia suprema; los progresos rápidos que la Orden ha hecho, bien que tú te has visto obligado a abatir y demoler los malos edificios que habían sido construidos con una parte de materiales impuros, y cuyo conjunto tambaleaba y amenazaba caer en ruinas. Sin embargo, la conservación de las buenas piedras de las que te has servido de nuevo para erigir otros templos a la gloria del Todo Poderoso, templos establecidos sobre fundamentos sólidos ornados de columnas plenas de fuerza y de luz, añadirá un nuevo lustre a vuestro renombre masónico. Gracias, mil veces gracias sean dadas al Dios de Misraim, de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Moisés! ¡Creador de todo! Reconocimiento sea dado a tus cuidados y a tu sabiduría, a la vigilancia y firmeza del Primer G.’. C.’. y a nuestra sana y sublime doctrina que tú sabes tan bien enseñar; el fuego sagrado ha brillado, la orden ha sido purificada, vengada y plenamente satisfecha. P.’. H.’. el celo que tú no has cesado de desplegar para su prosperidad, la adhesión que tú has hecho a nuestro P.’. representante, el vivo interés que has tomado al mantener nuestros estatutos generales y nuestros dogmas, son tantas muestras de vuestro amor como garantes irrecusables para la orden. Tus trabajos han sido constantemente dirigidos hacia el cumplimiento de la Gran Obra. Pueda el eco de vuestro mallete, hacer unión con aquellos de los PP.’. GG.’. MM.’. y conservadores de las cuatro partes del Universo! Quiera el grande de los grandes, el fuerte de los fuertes, el poderoso de los poderosos, derramar sobre ti y sobre tus obras todo tipo de prosperidades y conservar preciosamente tus días por el bien de la Orden!

Quiera su mano tutelar unir a aquellos que los prejuicios dividen, y que, reunidos a la verdad por la filosofía, el género humano no presente más que un pueblo de hermanos que le ofrecen de todas partes un incienso puro y digno de él!

Es entonces P.’. H.’., que la trompeta sagrada de la verdad radiante de gloria, retumbará en todas partes de la creación, anunciando a los masones: ¡Dios sostiene a Misraim!

Sí, G.’. C.’., es nombre de la Orden que nosotros te ofrecemos el tributo de nuestra eterna gratitud por todo lo que tú has hecho por su esplendor! Nosotros dejamos a los escribas el cuidado de trazar con caracteres imborrables todos los elogios que se deben a justo título a vuestro genio, a fin de ser transmitido al pueblo masón, elogios que nosotros no osamos escribir, temiendo herir vuestra modestia.

Nosotros nos limitamos entonces a dirigir votos ardientes a Aquel que ha sido, que es y que será, para que se digne continuar bendiciendo nuestros trabajos que tienen por objeto la gloria de su santo nombre, la prosperidad de la orden y el bien de la humanidad! Dígnate, G.’. C.’. recibir el beso de la paz, sello de la alianza eterna que nos une.

Vuestro muy devoto y afecto H.’.
Michel Bedarride

GLORIA AL TODO PODEROSO
SALUD SOBRE TODAS LAS PUNTAS DEL TRIANGULO
RESPETO A LA ORDEN
Valle de París, el 4 día del 8 mes 5824 (4 octubre 1820)

El P.’. H.’. Conde MURAIRE, Gran oficial de la Legión de Honor, Gran Presidente de la Potencia Suprema, uno de los Grandes Conservadores de la Orden.

Al P.’. H.’. Michel BEDARRIDE, Superior Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia, Gran Dignatario de dicha Orden de Italia y de Nápoles y Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería, en el V.’. de Edimburgo, en Escocia.

P.’. H.’.
El magnífico plan perfecto que tú me has hecho el inestimable favor de dirigirme excita mi más viva sensibilidad; él estará sin cesar presente en mi espíritu y en mis meditaciones. En aquello que tú me alabas de haber hecho yo extraeré la lección de aquello que yo debo hacer, y mi celo tan honorablemente recompensado se incrementará en razón del precio que yo añado a esta recompensa.

Pero estos elogios tan brillantes, que corren como la miel de vuestra pluma benefactora, ¿me pertenecen legítimamente? ¿Podría yo dejarme cegar por un amor propio profano? Mis ojos se rehusarían ellos a las claridades de la estrella flamígera a un punto tal que yo no vería en qué se me honra, si tú no hubieras querido darme valentía y dirigirme más seguramente hacia el objetivo que yo debo alcanzar y del que, yo no lo disimulo, estoy muy lejos!

Por otra parte, si bajo este relato yo no sabría consentir en testimonios tan aduladores, yo oso por lo menos creerme digno de aquel de la voluntad del fervor y del celo.

Cuando yo me he dedicado a la Orden Masónica de Misraim, fue porque yo reconocí la excelencia, porque es allí donde yo esperaba encontrar los tesoros de las altas ciencias que son el objeto de las búsquedas de los verdaderos masones y de los conocimientos sublimes que solos pueden elevar al hombre hacia el Creador! Yo he prometido, yo he consagrado a esta orden todos mis trabajos y todos mis esfuerzos, yo he contraído el deber de propagar la doctrina y la moral y de cooperar en todas mis capacidades y por todos los medios para la realización de la gran obra y el perfeccionamiento del hombre!

Esto será, S.’.G.’.C.’., por mi fidelidad a mis juramentos, por un estudio constante de las tablas sagradas de la ley, por una marcha consistente y firme en la vía luminosa que tú me has abierto, que yo he justificado tu confianza, aquella de nuestros HH.’. y merecido tal vez que un día se diga de mí; “Débil mortal, si él no pudo llegar hasta lo alto de la escala misteriosa, si sus medios terrestres y circunscritos no pudieron elevarlo a través de las nubes hasta el triángulo luminoso, por lo menos él ama la verdad, él fue fiel a la justicia, él trabaja con perseverancia para tirar de los nudos de la alianza eterna. Imitemos su celo, sigamos sus ejemplos, y que Dios sostenga a Misraim!

Recibe, S.’.G.’.C.’., el beso de la paz y los homenajes más sinceros de tu fiel y devoto H.’.

Firmado: El Conde MURAIRE

Tras haber visitado un gran número de VV.’. de Gran Bretaña, nuestros PP.’. HH.’. Joseph y Michel Bedarride volvieron al continente; el P.’. H.’. Joseph fue a Suiza y Michel a los Países Bajos.

Cual no fue el asombro de este último, a penas llegado a un hotel en un V.’. de las fronteras de este reino, de ver entrar a su habitación a uno de nuestros Ill.’. HH.’., magistrado del lugar, quien, luego de haberle dado el beso de la paz le dijo que él tenía orden de la autoridad superior de hacerlo arrestar y conducirlo al territorio de Francia.

“Tú nos pones en un gran problema, S.’.G.’.C.’., añadió este digno magistrado, al procurarnos el alto favor de volver a verte”.

A estas palabras, el P.’. H.’. Bedarride le respondió: “ No tengas ningún temor respecto de mi, señor magistrado, yo soy vuestro prisionero, haz que se ejecuten vuestras órdenes”.

El H.’. magistrado puesto en entredicho por una respuesta semejante, dio un paso atrás, hizo el signo de destreza y dijo al S.’. G.’. C.’.:

“A esta apelación, ¿no debemos volar en socorro de nuestros HH.’. en peligro? Aunque tú no estés en esta posición, P.’. H.’., yo me recuerdo el juramento que he reiterado entre mis manos; yo prefiero perder mi empleo y mi vida misma antes de ser perjuro. Vuestra inculpación equivocada y la mía es aquella de nuestros HH.’. de este V.’., que como yo han tomado su resolución a vuestro respecto y a aquella de la orden masónica de Misraim, que ellos no abandonarán jamás. Estad tranquilo, S.’.G.’.C.’., el Todo Poderoso que conoce la pureza de nuestra causa la hará triunfar, y nuestros enemigos serán confundidos frente a la verdad. Yo te ruego, P.’. H.’. de no salir del hotel hasta la tarde, momento en que yo vendré a buscarte para llevarte a mi casa, donde tus hijos estarán reunidos para recibirte; luego de lo cual tú podrás dirigirte hacia la tierra de Francia, a poca distancia de este V.’.

El S.’.G.’.C.’. queriendo dar a estos Ill.’. HH.’. una prueba de la adhesión que se le había dado y recompensarlos de su celo, acuerda a cada uno de ellos aumentos de salario justamente merecidos.

Estos Ill.’. y PP.’. HH.’. se retiraron en silencio y en paz, pero con lágrimas en los ojos por separarse de aquél a quien nunca jamás hubieran querido ver alejarse de su V.’.

Antes del día, el P.’. H.’. Michel Bedarride salió de este V.’. en una carreta, y a pena había hecho una centena de pasos que él observó a dos caballeros en medio de la ruta que parecían esperarlo; mas cual fue su asombro y su gozo viendo descender del caballo a un oficial que reconoció por un Ill.’. Misraimita, que su servicio había privado la víspera de verlo y que deseaba a su vez darle prueba de su adhesión a la orden y a su persona.

Luego de una corta entrevista y el día comenzaba a aparecer, ellos se dieron el beso de la paz y se separaron.

Entonces el P.’. H.’. Michel se dirigió al V.’. de Ginebra, donde su hermano Joseph se había adelantado y quien, tras la solicitud de muchos Ill.’. HH.’., había establecido en este V.’. una logia y un consejo Misraimita. Enseguida estos dos GG.’. CC.’. se dirigieron al V.’. de Lausana, donde un taller similar fue creado y constituido por ellos, bajo los auspicios de la Potencia Suprema de la Orden Masónica de Misraim para Francia y bajo la presidencia del Esc.’. H.’. Bergier Dyllens, G.’. M.’. del G.’. O.’. Helvético Romano y uno de los G.’. M.’. C.’. 87 grado de la Orden.

Es en esta época que el Esc.’. H.’. Morison de Grienfeld, médico en jefe de los ejércitos británicos, empleado en la casa de Su Alteza Real el Duque de Sussex, fue admitido en nuestra Orden y llegó sucesivamente hasta el 90 y último grado.

El progreso rápido de nuestra institución en Suiza inspiraron temores en muchos miembros del G.’. O.’. Helvético quien, tras las calumnias de nuestros antagonistas en Francia, fulminaron contra nuestra Orden y amenazaron de exclusión a los HH.’. de su obediencia que la habían adoptado y particularmente su G.’. M.’. Bergier Dyllens quien, apreciando la antigüedad de nuestros sagrados misterios y la sublimidad de su moral, protesta contra la conducta anti masónica de los HH.’. que el presidía, da su dimisión al G.’. M.’. del G.’. O.’. Helvético, para conservar la presidencia de los Misraimitas de este país, y nuestra Orden hizo numerosos prosélitos bajo su dirección.

Nuestros PP.’. HH.’. Michel y Joseph Bedarride regresaron a Francia, y luego de haber visitado un gran número de VV.’., establecido nuevos templos Misraimitas, acordado aumentos de salario a aquellos de nuestros HH.’. que los habían merecido, se dirigió al V.’. de Paris. He aquí el relato abreviado de la historia de algunos de estos Ill.’. HH.’.