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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progresoOficial del Estado Mayor de la Armada Antigua, Por
MARC BEDARRIDE
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos
Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS
ESTACIÓN 32
El 22 del primer mes del año del mundo 5762 (22 marzo 1758), el Ill.’. H.’. conde Jean Charles Monnier, lugarteniente general, par de Francia, nació en el V.’. de Cavaillon, condado Venaissin, de una familia respetable; él hizo buenos estudios, vino enseguida al V.’. de Paris, donde fue empleado en calidad de ayudante de notario. En 5793 (1789), él tomó las armas como voluntario en la guardia nacional de la capital: tres años después fue nombrado sub teniente en el séptimo regimiento de infantería, adjunto inmediatamente al estado mayor y empleado en el campo bajo Paris.
En 5797 (1793) él partió para el ejercito de Italia cuyo cuartel general estaba en el V.’. de Niza, donde él fue nombrado ayudante general. Es en este bello V.’. que el Ill.’. H.’. Monnier fue iniciado en nuestros sagrados misterios y que recibió sucesivamente el complemento de la primer serie de nuestra orden.
Enviado a las montañas del Piemonte, él se destaca en Saorgio y en la toma del reducto de Feldeldi.
En 5800 (1796), el fue nombrado general de brigada, luego de los encuentros de Lodi y Arcole: el año siguiente, en la batalla de Rivoli, él dio nuevas pruebas de sabiduría y de valor; él entra en el Tirol, y después del tratado de Campa Formio, el comando del sitio de Ancona y los lugares que dependían de él le fue confiado. Este general fue reconocido Fran masón por los iniciados de este V.’. y una diputación vino a pedirle asistir a sus trabajos científicos, lo que tuvo lugar con gran satisfacción. El decano de la orden, aprovechando esta circunstancia, lo crea y proclama grado 66 y lo decora con la estrella de Caballero Defensor de la Masonería, en recompensa de su devoción a la orden. Este discípulo de Misraim hizo todos sus esfuerzos para responder al alto favor del que venía de ser su objeto. Él hizo iniciar un buen número de militares y de empleados del ejército; lo que contribuyó a la prosperidad de la orden en esta región. El Ill.’. H.’. general Monnier hizo parte de la expedición del ejército de Nápoles, comandado entonces por el general Championnet, y durante esta campaña él recogió nuevos laureles por la toma de Civitella y por aquella de Piscara, en los Abbruzos, antiguo dominio de nuestros PP.’. los Samnitas. En la toma de la villa de Madeleine de Nápoles, él fue herido por un golpe de fuego que le atravesó la espalda derecha y la mandíbula izquierda. El contribuyó mucho en la toma de este grande V.’. donde al día siguiente, el ejército Francés hizo su entrada triunfante.
Los iniciados Napolitanos, plenamente satisfechos de la presencia de nuestro ejército, habiendo sabido por el P.’. H.’. Gade Bedarride, el evento sucedido al bravo general Monnier, el decano de la orden se ocupó de ir a visitarlo y ofrecerle sus servicios durante su estadía; él tuvo por él los cuidados más fraternales.
Antes de salir de la antigua Partenope, el Ill.’. H.’. general Monnier fue recibido con entusiasmo en el santuario de Misraim, donde el decano de la orden, queriendo hacer homenaje a sus profundos conocimientos y a sus altas luces, lo crea y proclama 77 grado de la orden.
Este Ill.’. H.’. fue a retomar su comando en Ancona, aun cuando no estaba completamente restablecido. A su llegada muchas villas estaban en revuelta; su primer deseo fue el de someterlas, pero luego, forzado a encerrarse en Ancona, bloqueado por mar y por tierra, atacado por todas partes, la villa bombardeada sin descanso, este guerrero sostuvo su asedio durante ciento cinco horas e hizo muchas salidas que ocasionaron pérdidas considerables al enemigo. De su lado, sus fuerzas disminuían, sus soldados sucumbían día a día, tanto por las armas como por las enfermedades; a pesar de eso, él rechazó muchas veces a los parlamentarios que se le había enviado, y no fue sino cuando la guarnición estuvo reducida a la última extremidad, de 1600 hombres, sin esperanza de obtener refuerzos, que el Ill.’. H.’. general Monnier hizo una capitulación muy honorable y vuelve a Francia con ejércitos y bagajes; diversos iniciados que se identificaron durante el bloqueo, temiendo por su vida, lo siguieron. Este Ill.’. H.’. tuvo por ellos todos los cuidados fraternales, y durante su exilio, él les fue de gran utilidad. Nosotros citaremos entre estos iniciados al Ill.’. H.’. Poliési, a quien él salvó la vida a su paso por Sinigaglia, y que habría sido víctima de su adhesión a los Franceses. La defensa de Ancona y la honorable capitulación que le siguió, valieron al Ill.’. H.’. Monnier la admiración del enemigo, y de la parte del primer cónsul, el grado de general de división y una armadura completa. Monnier habiendo sido intercambiado con el general Lusignan, hecho prisionero en Italia, fue llamado a comandar una división del ejército de reserva; él pasó la Sasia y el Tessino, donde el tuvo la misión de organizar la república Cisalpina; pero llamado cerca del bravo general Dessaix, él se encontró en la célebre batalla de Marengo, en la cual él tomó una tan grande parte.
Este Ill.’. H.’. enviado a Toscana, tomó Arrezzo de asalto, fue el primero en escalar y tomó a la guarnición prisionera. El iniciado Leon Salvi, que el enemigo había forzado a tomar las armas, estaba a punto de caer bajo el hierro de nuestros soldados, cuando él hace el signo de destreza y exclama: a mí los hijos de Misraim! El Ill.’. H.’. Monnier lo percibió, corrió en su ayuda, le puso bajo su salvaguardia y garantizó su casa del pillaje. Este bello rasgo le mereció un reconocimiento sin límite de los masones Toscanos.
En 5805 (1801), luego de la toma de Verona, que fue su último hecho de armas en Italia, el Ill.’. H.’. Monnier vino a Francia, permanece en su hogar hasta 5818 (1814); entonces él fue puesto en actividad y vino a París, recibió el título de conde y fue elevado a la dignidad de par de Francia. En la misma época él fue llamado por el Primer G.’.C.’. de la orden al rango de G.’.M.’. C.’. 89 grado, clasificado como miembro de la potencia suprema para Francia y decorado con la gran estrella de Misraim. Él habita el bello V.’. de Paris, hasta el último momento de su vida. Que termina en la noche del 29 al 30 del 11 mes 5820 o del 29 al 30 de enero de 1816, luego de un ataque de apoplejía. Este Ill.’. H.’. se inmortalizó tanto por sus victorias como por su buen corazón y sus altas luces, y su pérdida fue vivamente sentida.
El 9 día del 9 mes 5779 (9 de noviembre 1775), el P.’. H.’. barón Francois Teste, teniente general, par de Francia, nació en el V.’. de Bagnols (Gard), de una familia honorable. Él recibió una brillante educación; apenas tenía 17 años, que el tomó las armas e hizo las campañas de los Pirineos Orientales. En 5796 (1792), el fue nombrado jefe del batallón de voluntarios, y en 5802 (1798), el entró en la misma calidad en la 87 semi brigada; el mostró un gran coraje en el combate de Vignola. Ayudante de campo del general Chabrand, él concurrió a la capitulación del fuerte de Bar y fue nombrado coronel del 5 regimiento de infantería de línea, en 5805( 1801); durante su estadía en el V.’. de Livourne, en Toscana, él fue iniciado en nuestros sagrados misterios y recibió sucesivamente las dos primeras series de nuestra orden. En 5808 (1804), su sabiduría y su valor al paso de Adige y en el ataque memorable de los reductos de Calisero, donde el realizó muchas veces el asalto, le hicieron proclamar general de brigada sobre el campo de batalla, el 13 frimario año 14 de la república; luego él detiene la retaguardia austríaca en la Branta, en San Pedro Ingu, él comanda la retaguardia de la división Molitor, que tomó posesión de la Dalmacia, el marchó sobre Raguse bajo las órdenes del general Lauriston, el sostuvo muchos combates contra los Montenegrinos, aliados de los Ragusianos. El dio nuevas pruebas de talento y de coraje en la batalla de Wagram, fue gravemente herido en aquella de Sacile, el siguió al ejército, luego de ser restablecido y apenas capaz de montar a caballo.
La víspera de la batalla de Rapp, el estaba primero a la cabeza de un batallón del 112, sobre el llano cuya ocupación decidió al día siguiente el éxito de la batalla. Empleado luego en los cuerpos de ejército encargados de barrer el Tirol, el obtiene el comando de Brescia, de Verona y de Trevise.
Llamado al gobierno de Castrin, en 5815 (1811), él organiza e instruye el quinto regimiento de línea polaca, restablece las fortificaciones del sitio y luego pasa al gran ejército; él hizo la campaña de Rusia en el primer cuerpo y en la división Campana; en la Moscowa se le vio a la cabeza de 50 hombres de su brigada, penetrar en un reducto y mantenerse bajo el fuego más vivo, justo hasta el momento en que la pérdida de sangre, ocasionada por una metralla que le había herido el brazo derecho, le puso fuera de combate; transportado a Moscú, el obtuvo luego de su restablecimiento el gobierno de Wisma; el estuvo justo hasta la partida del mariscal Ney que tomó sobre este punto el comando de la retaguardia. Promovido a general de división en 5817 (1813), el marchó sobre Cassel que él libera de la caballería de Czernicheff, libera Magdeburgo, y toma el gobierno, y organiza una división que hizo parte del ejército dirigido sobre Dresde; él se encontró siendo uno de los primeros en esta batalla tan gloriosa, librada bajo los muros de esta villa; el marcha sobre la Bohemia, con el conde Lobau, retorna sobre Dresde, donde su división fue dejada hasta la capitulación del mariscal Gouvion Saint-cyr, tan impunemente violada por los austríacos. El P.’. H.’. general Teste queda seis meses prisionero en la alta Hungría, vuelve a Francia, en 5818 (1814), tuvo el comando de una subdivisión en Arras, fue llamado por orden del ministro de guerra al sexto cuerpo en 5819 (1815), donde el hizo esta campaña. La noche que siguió a la batalla de Fleurus, el fue dirigido por Napoleón sobre los cuerpos del ejército del general Grouchy, y tuvo muchos encuentros con los Prusianos; el ejército se batió en retirada luego del desastre de Waterloo; el comanda la retaguardia en dirección de Namur, fue dejado en este sitio entonces enteramente abierto, y tuvo veintiséis horas para proteger la retirada del ejército e hizo perder a los Prusianos más de 6.000 hombres. La bella defensa que él hizo en esta posición, dio el tiempo al ejército para atrincherarse detrás del Loire. Este P.’. H.’. vino a París; es entonces que nuestro Primer Gran Conservador lo eleva sucesivamente hasta el 90 y último grado, lo decora con la gran estrella de Misraim, lo crea miembro de la potencia suprema de la orden para Francia. Desde su iniciación él ha sido siempre un verdadero discípulo de Misraim, no ha cesado jamás de dar pruebas de su adhesión a nuestra antigua institución y a sus HH.’., a quien él fue de gran utilidad en diversas circunstancias; él ha tomado siempre parte en nuestros trabajos, particularmente cuando él era venerable de la logia del ARBUSTO ARDIENTE; se puede decir de él con justa razón que él fue un digno discípulo de Misraim.
En 5832 (1828), el fue nombrado inspector general en la Bretaña; en 5834 (1830), gobernador de la 14 división militar cuyo cuartel general estaba situado en el V.’. de Rouen, lo que nos privó de su presencia.
Él hizo además la campaña de Anvers, donde él adquirió una nueva gloria y regresó a tomar su comando en Rouen. Elevado a la dignidad de par de Francia, esta alta misión nos procura la dulce satisfacción de verlo de tiempo en tiempo en este grande V.’., esperando el momento de su retirada, orgulloso de sus largos servicios y de su valor, lo que le permitió volver en medio de nosotros para retomar sus altas funciones en la potencia suprema de nuestra orden, momento en que todos los hijos de Misraim deseaban ver llegar lo más pronto posible! ¡Quiera el Todo Poderoso realizar nuestros deseos!
El año del mundo 5778 (1774), el P.’. H.’. general conde Louis-Joseph Cesar de Fernig, nació en el V.’. de Mortagne (norte), de una familia noble. Él hizo excelentes estudios y entra como cadete en el regimiento de Auxerrois, 12 de infantería de línea. En 5793 (1789), él tenía a penas 14 años, que fue nombrado sub teniente por Louis XVI, y teniente en 1790. Este digno H.’. dio pruebas de talento y de coraje; en 5796 (1792), el fue nombrado capitán sobre el campo de batalla de Anderlecht, hacia Bruselas. El P.’. H.’. conde de Fernig, heredero de la filosofía y de las luces de su digno padre. No podía faltar de pertenecer a esta grande familia masónica, esparcida sobre todos los puntos del triángulo; entonces fue al V.’. de Bruselas, caracterizado simbólicamente por el número siete, que luego de haber sufrido todas las pruebas físicas y morales, fue iniciado a los grados 1, 2 y 3 del rito moderno. El se hizo notar entre los obreros del gran edificio tan bien como en medio de los defensores de la patria.
En 5797 (1793), él debió, por nuevos hechos de armas, su promoción al grado de ayudante general (teniente coronel), sobre el campo de batalla de Nervenide, donde él se cubrió de gloria.
En 5803 (1799), él recibió un sable de honor luego de la batalla de Hohenlinden, dónde él se destacó de una manera brillante.
En 5812 (1808), él recibió del 4 al 18 grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, en el V.’. de Grenoble, en recompensa a su celo y de su devoción a la masonería.
En 5815 (1811), durante la campaña de España que fue tan peligrosa, el P.’. H.’. de Fernig, comandando el primer regimiento de infantería de marcha, se distingue en diversas acciones que ocurrieron allí, y él debió a su bella conducta y a su valor, ser elevado al grado de coronel de estado mayor, Durante esta campaña y en este mismo país, él recibió del 19 al 32 grados del rito escocés, antiguo y aceptado, que él había merecido bajo todos los aspectos; anexado al estado mayor del emperador, durante la campaña de Rusia, tan funesta para el ejército francés, el P.’. H.’. conde de Fernig, tomó parte en todas las acciones decisivas, donde muchas veces sus días estuvieron en peligro. Así, por precio de sus talentos y de su coraje, él fue nombrado general de brigada en Dresde, luego de la campaña de Moscú.
Este P.’. H.’., general, de un alto mérito, formó parte de la cohorte de la legión de honor; desde la creación de esta orden, él fue sucesivamente elevado al grado de gran oficial. En diversas épocas él recibió la gran cruz de las órdenes de Saint Hubert, de Saint Ferdinand, de Saint Joachim, de Saint Stanislas, etc.
En 5818 (1814), el P.’. H.’. de Fernig dio pruebas no equívocas de su adhesión a la masonería; en recompensa de su celo él fue llamado al rango de los G.’.L.’.G.’. 33 y último grado del rito escocés, antiguo y aceptado; más tarde, él fue nombrado gran dignatario del supremo consejo del Santo Imperio para la Francia y luego Gran Comendador de este rito, del que ha sido y es uno de los más firmes sostenedores. Es al P.’. H.’. conde Muraire, de feliz memoria, que la orden masónica de Misraim tiene la felicidad de ver figurar en sus cuadros, el nombre del Esc.’. y P.’. H.’. general conde de Fernig.
Fue el P.’. H.’. Marc Bedarride, Primer G.’. C.’. de la orden que lo crea primero 77º luego 87 y finalmente 90 y último grado, miembro activo de la potencia suprema de nuestra orden para la Francia, y lo decora con la grande estrella de Misraim; este digno H.’. ha dado siempre testimonios no equívocos de su adhesión a nuestra antigua institución donde el permanece miembro activo justo hasta su partida para el ejército de España, época en la cual el fue clasificado en el rango de los miembros de honor de la potencia suprema; a su retorno de esta campaña, donde él se cubrió de nuevos laureles, él dio nuevas pruebas de su devoción a Misraim, a pesar de sus numerosas ocupaciones, él no cesó jamás de tomar parte en nuestros trabajos científicos y de embellecer con su presencia nuestras solemnidades del Reposo y de la Revelación de la Naturaleza.
Con el temor de herir la modestia de este P.’. H.’. nos abstenemos de hablar de otros hechos, tanto profanos como masónicos que fueron su gloria y que merecerían ser conocidos. Este deseo está reservado a la historia. El no ha dejado escapar jamás ocasión de ser útil a sus semejantes y particularmente a sus HH.’.
Quiera el Todo Poderoso conservarlo largo tiempo en medio de nosotros por el bien de la masonería!
El año del mundo 5778 (1774), el P.’. H.’. Charles, Amand-Guillleminot, nació en el V.’. de Dunkerque (Norte), en el gran movimiento de la revolución; él abraza la carrera de las armas, se enrola en el 2 batallón de voluntarios del Norte. Apenas a la edad de 18 años, él había adquirido el grado de sub teniente: en un encuentro que tuvo lugar contra los Austríacos, él fue gravemente herido. Curado de su herida, él pasó con el mismo grado al regimiento de Auxerrois, entonces en la Lille en Flandre; tomado por un espía, él casi perdió la vida. Incorporado al ejército de Sambre y Meuse y al estado mayor del ejército del Rhin, él dio pruebas de coraje y de talento, fue nombrado capitán, y el general Moreau le confía la dirección de la oficina de topografía donde el despliega tanta habilidad que se lo distingue entre otros oficiales del estado mayor de un gran mérito, y que él fue nombrado jefe de batallón y ayudante de campo del general.
El P.’. H.’. Guilleminot hizo la campaña de Italia, donde él dio pruebas de su genio, en diversos encuentros que tuvieron lugar y que le valieron el grado de coronel de estado mayor.
En 5812 (1808), ayudante general, jefe de estado mayor del mariscal Bessière, él tomó parte en la guerra de España, donde él se cubrió de gloria y fue nombrado general de brigada, recibió el título de barón y el grado de oficial de la legión de honor. Durante la campaña de Rusia este P.’. H.’. fue nombrado jefe de estado mayor del ejército de Italia, comandado por el príncipe Eugenio Napoleón; él concurrió poderosamente a ganar muchas batallas realizadas por este ejército sobre el enemigo, y en recompensa él fue nombrado general de división.
En 5817 (1813), en la retirada de Moscú, este general se distinguió más todavía en medio de nuestros reveses mas que en nuestros triunfos. La división que él comandaba hizo maravillas y por él se inmortaliza en la bella defensa de Cassel, donde recibió el título de conde. El queda bloqueado hasta 5818 (1814), época en la cual él fue forzado, luego de concluido el tratado, a deponer las armas; encargado enseguida de diversas misiones importantes, el da pruebas no equívocas de su saber por el bien de su patria hasta sus últimos momentos.
Este hombre incomparable, todo a la vez guerrero, administrador, diplomático, escribano, par de Francia, decorado con muchas órdenes, perteneciendo a sociedades científicas y masón muy erudito merecería un trazado más extendido y más digno de su ilustración! Él fue iniciado en el rito escocés, antiguo y aceptado, y llegó sucesivamente al rango de los grandes inspectores generales Grado 33, por conducto del P.’. H.’. general, conde de Fernig. Es a este P.’. G.’. M.’. que la orden masónica de Misraim es deudora de poseer en su seno al esclarecido H.’. general Guilleminot que figura tan dignamente entre los GG.’. MM.’. CC.’. 87 grado.- Más tarde, él fue elevado en el rito escocés, antiguo y aceptado, a la alta dignidad de teniente gran comendador. A pesar de su alta posición él fue siempre el amigo del pobre como del rico y sobre todo de los hijos de la luz; su muerte deja un gran vacío tanto en el ejército como en la masonería.
En el año del mundo 5773 (1769), el P.’. H.’. Boucalin de Lacoste, nació en el V.’. de Jeremías (isla de Santo Domingo), de una familia confortable que no desdeñó nada para darle una buena educación.
En 5793 (1789), él vino al V.’. de Marsella para terminar sus estudios y determinar la profesión que adoptaría. En el gran movimiento de la revolución este P.’. H.’. no permaneció sordo a este grito, a las armas!! Él partió como voluntario y a su llegada al cuartel general del ejército, que estaba estacionado en el antiguo y bello V.’. de Niza, él fue nombrado sargento mayor y anexado al consejo de guerra, en calidad de secretario. En la misma época él fue iniciado en nuestros sagrados misterios y supo merecer aumentos de salario justo hasta el grado 51. Su devoción a la patria le hizo obtener pronto el grado de sub teniente; en el templo de Misraim como en aquel de la justicia, él supo hacerse notar. Algún tiempo después él fue nombrado teniente y ayudante de campo del P.’. H.’. general Humbert, tan conocido en la historia por su brillante conquista de Holanda. El P.’. H.’. Lacoste, se destaca de una manera brillante en esta gloriosa campaña, que fue nombrado capitán. Él adquirió así nuevos conocimientos en la serie filosófica, y en el V.’. de Ámsterdam, él fue revestido con el título de 66 grado y decorado con la estrella de Caballero Defensor de la Masonería.
En 5806 (1802), él vino a Paris para restablecer su salud, alterada por las fatigas de la guerra. Nuestro primer G.’. C.’., lo eleva al rango de 7º grado y lo clasifica entre los miembros del S.’.C.’. de los Caballeros Grandes Kadosch, que él fundó en ese momento. Él retorna luego a su cuerpo, y en 5818 (1814), tras el licenciamiento del ejército, vino a establecerse en el V.’. de París. En recompensa de su celo y de sus altas luces, él llegó progresivamente hasta el 90 y último grado y fue nombrado Gran Canciller de la Potencia Suprema de la Orden, función que cumplió con sabiduría y dignidad; luego de una dolorosa enfermedad, este digno H.’. vio pronto extinguirse su brillante carrera. Él murió en 5822 (1818) lamentado por todos aquellos que lo habían conocido.
En el año del mundo 5766 (1762), el P.’. H.’. Gabriel Dominique, caballero Larey, nació en el V.’. de Tarbes (en Gascogne), de una familia respetable; él adopta la profesión de cerrajero mecánico, siendo muy hábil en este estado. En 5796 (1792), el tomó el partido de las armas, y por su talento y su coraje, llegó sucesivamente al grado de capitán de infantería y recibió la decoración de la legión de honor sobre el campo de batalla; en 5806 (1802), él fue recibido masón en el V.’. de Lille (Norte), y elevado hasta el grado 18 del rito escocés antiguo y aceptado. Más tarde, durante su estadía en el V.’. de París, él recibió el complemento de este rito y fue admitido en recompensa de su celo a la masonería, en el grado 70 de nuestra orden. Durante la campaña de Rusia, él dio pruebas de coraje y de humanidad; él fue hecho prisionero, despojado de todo aquello que poseía y en medio de tantos dolores, aquel que afligía más a su alma, era el temor de no ver más a su familia querida.
En marcha por la Siberia y en un alto a poca distancia del V.’. de Smolensko, un individuo se aproximó a él, lo mira atentamente y le dijo: bravo militar, tú pareces sufrir mucho! A estas palabras, el P.’. H.’. Larrey hizo el signo de destreza, el desconocido le respondió; se intercambió la palabra de reconocimiento y este iniciado le dijo: “Sígueme, mi H.’., que yo voy a obtener del comandante de la escolta, que tú quedes en mis tierras no lejos de aquí”. Este digno H.’. se hizo cargo del prisionero, lo lleva a su casa, donde le proporciona los cuidados más fraternales. Su Ill.’. liberador Matouski, joven señor que había sido iniciado en la orden masónica de Misraim, en el V.’. de Florencia por el P.’. H.’. Tassoni, embajador del rey de Italia, del que ya hemos hablado, no desdeñó nada para poner frente a él, todo lo que fuera agradable a este P.’. H.’. que no estaba menos triste y abatido a causa de los desastres de nuestro ejército y de la poca esperanza que él tenía de volver a su hogar. No fue después del tratado de paz de 1814, que el P.’. H.’. Larrey regresó a Francia, al seno de su familia, que estuvo en el colmo del gozo de regresar.
En esta época el Primer G.’. C.’. de la orden lo recibió progresivamente justo hasta el 90 y último grado, miembro de la potencia suprema de la Orden y decorado con la gran estrella de Misraim; su celo y la profundidad de sus conocimientos le hicieron llegar a la eminente función de Gran Canciller, en reemplazo del P.’. H.’. Lacoste, fallecido.
Luego de la obtención de su retiro, el P.’. H.’. Larrey consagró todos sus instantes al bien de nuestra institución; pero alcanzado por una grave enfermedad, él murió, en 5843 (1839); su pérdida fue vivamente sentida por su familia y los Misraimitas!
En el año del mundo 5783 (1779), el P.’. H.’. Joseph de Collet, nació en el V.’. de Luc en Provenza; él recibió una buena educación y en 5799 (1795), fue empleado en los hospitales militares del ejército de Italia e hizo la campaña de Egipto. Dejado en el Lazareto de Alejandría con nuestros soldados atacados por la peste, el P.’. H.’. Decollet dio pruebas de coraje y devoción por la humanidad.
Él fue testigo de diversas buenas acciones masónicas ejercidas por nuestros bravos oficiales de salud, en relación a los iniciados moribundos, lo que le dio el deseo de ser recibido masón a su retorno a Francia; él fue iniciado en el V.’. de Marsella, adquiriendo por su celo el complemento del Rito Moderno, de aquel del Rito Filosófico y del Rito Rectificado; él regresó luego al ejército de Italia, recibiendo en este país, el Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y fue admitido al Grado 66 de la Orden Masónica de Misraim. Este P.’. H.’. pasa al servicio del reinado de Nápoles, en calidad de Capitán de equipajes militares. Durante su estadía en este V.’., él fue elevado hasta el Grado 87, y a su regreso a Francia, en 5818 (1814), el primer G.’.C.’. lo crea Grado 90 y último grado, miembro de la Potencia Suprema de la Orden y lo decora con la gran estrella de Misraim. Algún tiempo después, ubicado en los cuadros del ejército, en calidad de Oficial de Caballería y decorado con la Legión de Honor, él fue puesto en medio trabajo y empleado en la acuñación de medallas, hasta el 5838 (1834), época en la cual él entra en su vida privada. Él siempre se mostró buen hijo, buen esposo, buen padre y excelente masón.
El año del mundo 5792 (1788), el P.’. H.’. Jules Henry Redarey, nació en el V.’. de Nimes (Gard), el hizo estudios en el liceo del V.’. de Montpellier y fue iniciado en aquel de Soumières, en calidad de Lobatón.
En 5810 (1806), él partió para el ejército y fue incorporado en el Séptimo Regimiento de infantería ligera, hizo la campaña del Norte y dio pruebas de coraje; él llegó sucesivamente a todos los grados hasta aquel de Capitán Adjunto Mayor y fue decorado con la Legión de Honor sobre el campo de batalla de Valentine, el 19 del sexto mes 5816 (19 agosto de 1812).
A su retorno de la campaña de Rusia, en 5810 (1814), durante su estadía en el V.’. de Paris, este poderoso H.’. fue admitido en nuestra Orden venerada.
Nuestro Primer G.’.C.’. le acordó aumentos de salario, en diversas épocas, hasta la suprema dignidad de G.’.M.’. ad-Vitam 90º y último grado, lo decora con la gran estrella de Misraim y lo llama a hacer parte de los miembros de la Potencia Suprema de la Orden. El P.’. H.’. Redarez ha dado constantemente testimonios irrecusables de su adhesión a nuestra institución, y en todas las circunstancias él se mostró digno de un verdadero discípulo de Menes.
En 5852 (1828), él se unió a la Ill.’. y digna Hna.’. Angélica, hija del Ill.’. H.’. Saint Rémi; de este feliz himeneo nacieron dos lobatones, Jules Gustave e Isidore Henry quien, con la ayuda del Todo Poderoso se convertirán un día en fuertes columnas de nuestra Orden, siguiendo los trazos de su digno padre cuyas altas luces y profundos conocimientos le han siempre distinguido entre sus iguales. Así, en 5844 (1840), él fue llamado a la dignidad de Gran Canciller de nuestra Orden. Gozando de una felicidad perfecta en el seno de su interesante familia, él se dedicó a la literatura; y diversas obras, fruto de sus profundas meditaciones, atestiguan su saber y su mérito. Dotado de una gran elocuencia, este digno H.’. se hizo admirar tanto en el mundo profano como en el masónico. Él trabaja sin descanso a la gloria del Todo Poderoso, a la prosperidad de la orden y al bien general de la Humanidad!
Quiera el gran Jehovah, desde lo alto de su santa morada, acordarle gozo, salud, prosperidad y una larga serie de años, todo por el bien de nuestra antigua institución y la felicidad de su familia toda Misraimita!