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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progresoOficial del Estado Mayor de la Armada Antigua, Por
MARC BEDARRIDE
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos
Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS
ESTACIÓN 31
Para hacer conocer al mundo masón los antecedentes de algunos de estos grandes dignatarios, nosotros vamos a dar un informe de su historia tanto profana como masónica.
En el año del mundo 5754 (1750), el P.’. H.’. Honoré Muraire, conde y gran oficial de la legión de honor, primer presidente de la corte de casación, nació en el V.’. de Draguignan, en Provenza, de una familia honorable que le dio una brillante educación. Él fue iniciado a la edad de 21 años, y a los 25 había recorrido los 7 grados del rito moderno. Profundo en derecho y legislación, él abrazó la carrera de abogacía y se distinguió por sus altos conocimientos. En 5795 (1794), él fue enviado por sus conciudadanos a la Convención nacional, cumplió su misión con talento y se hizo resaltar por todas las bellas cualidades que le pertenecían; los furores revolucionarios de la época no lo alejaron; aprisionado en Santa Pelagia, este P.’. H.’. calmo en medio de la tormenta, soporta sus tribulaciones con resignación. En 5799 (1795), él fue puesto en libertad, y el departamento del Sena lo nombró miembro del Consejo de los Ancianos que él preside en 5800 (1796).
La moderación y la tolerancia que este P.’. H.’ Profesó, le atrajeron nuevas persecuciones. Condenado a la deportación en la isla de Cayenne, él se sustrajo a este arresto dándose a la fuga, y sus numerosos amigos obtuvieron que él sufriera esta pena en la isla de Oléron, donde él quedó hasta el fin del 5803 (1799), época en la cual el gobierno lo llama y lo nombra miembro del tribunal de casación; en 5805 (1801), Bonaparte que conocía su mérito, lo nombra primer presidente de esta corte. En 5806 (1802), el P.’. H.’. Muraire tomó una parte muy activa en la redacción de los Códigos; él recibió el título de conde y el gran cordón de la legión de honor que él mereció en todos sus aspectos. La sabiduría, la justicia, la equidad y la tolerancia que eran la base de sus principios como de sus acciones, le valieron la admiración durante el ejercicio de sus altas funciones y le valieron la estima y la cercanía del emperador Napoleón que hacía un gran caso de este sabio magistrado. En esta época, el conde Muraire había ya recorrido el rito moderno, filosófico, escocés, antiguo y aceptado del que él era uno de los primeros grandes dignatarios. En 5818 (1814), este esclarecido masón, viendo que le faltaban todavía los sublimes conocimientos de la masonería primitiva de Misraim, adopta esta Orden, fue admitido progresivamente hasta el 90 y último grado, recibió la gran estrella de Misraim y más tarde el título de G.’.C.’. que le fue conferido por el P.’. H.’. Marc Bedarride. En 5819 (1815), época de la primer Restauración, este P.’. H.’. vuelve a la vida privada justo hasta el retorno de Napoleón de la isla de Elba; él retoma entonces sus funciones civiles que ejerce durante los Cien Días, después de lo cual regresa nuevamente a la vida privada, dando todos sus cuidados a la masonería, de la cual él era una de sus más fuertes columnas. El conde Muraire, en el seno de su familia vivió en real sabiduría, buen hijo, buen esposo, buen padre, buen ciudadano y masón muy erudito, él se hizo querer y admirar por todos aquellos que lo conocieron. Él era de una benevolencia a toda prueba y no se golpeaba jamás en vano en la puerta de su corazón. Este P.’. H.’. trabaja por la prosperidad de la orden hasta el último momento de su vida, que él termina como verdadero discípulo de Misraim, el 21 del 9 mes de 5841 (21 de noviembre de 1837), siendo lamentado y venerado por todas las personas de bien.
El año del mundo 5767 (1763), Chabrand, propietario en el V.’. de Cavaillon, condado Venaissin, tuvo un hijo al que llamó Joseph Chabrand: desde su juventud, él lo confió a su tío, sacerdote en Ménerbe, que le hizo hacer buenos estudios en la casa de los doctrinarios, destinándolo como él a el estado eclesiástico. Él estaba ya al principio de esta carrera cuando la grande y memorable época del 89 llegó, lo que imprimió a la juventud y al mundo entero una tan viva conmoción, que el joven Chabrand tomó las armas con la juventud de este tiempo.
Nombrado capitán de una compañía de cañoneros voluntarios, él se unió, sobre los bordes del Var, al ejército comandado por el general du Morbion. En su entrada en Niza, en 5796 (1792), Joseph Chabrand fue iniciado en nuestros sagrados misterios por el P.’. H.’. Blanc y él recibió sucesivamente aumentos de salario justamente merecidos hasta el 46 grado. Este P.’. H.’. se hizo notar en todos los combates sobre la colina de Tende y en la rivera de Genes; al inicio de nuestras campañas, él siguió al general Bonaparte en la gloriosa invasión de Italia en calidad de ayudante general de la división Massena; él mostró la más grande intrepidez en todas las batallas y fue hecho general de brigada sobre el campo de Roveredo, donde él se hizo admirar de una manera totalmente particular.
La reputación del Ill.’. H.’. Chabrand se acrecentó a cada paso que él hizo en la carrera de las armas, así como en nuestra orden. Llamado por el hijo querido de la victoria al ejército de Helvetia, en el momento en que Francia era amenazada por una invasión, él vino a obtener el grado de general de división mientras se ocupaba personalmente de todos los asuntos que precedieron y siguieron a la inmortal jornada de Zurich. Es en este antiguo V.’. que el Ill.’. H.’. Chabrand rindió eminentes servicios a los iniciados que habían sido reconocidos por él, y que para recompensar su celo y su adhesión a nuestra antigua institución, él fue creado y proclamado 66 grado de la orden y decorado con la estrella de Caballero Defensor de la Masonería por intermedio del P.’. H.’. Smith, G.’. M.’. de la orden en esta región.
En 5804 (1800), el Ill. H.’. Chabrand comanda una división del ejército de reserva que penetra de nuevo en Italia bajo las órdenes del primer cónsul. Esta división franquea el pequeño Saint-Bernard y viene a dirigirse a Aost, donde estaba el cuartel general, hizo capitular el fuerte de Bar y se encontró en línea sobre la orilla izquierda del Po, en el momento del movimiento que trajo la famosa batalla de Marengo y nos hizo amos de Italia hasta las orillas del Mincio.El ejército estando estacionado en diversas provincias de Italia, el Ill.’. H.’. Chabrand tuvo el comando del Piemonte y su cuartel general fue establecido en la bella y grande V.’. de Turín. El fue enseguida a aquel de Paris por causa de su salud, en 5807 (1803); él recibió nuevos favores masónicos por intermedio de nuestro Primer G.’. C.’. Marc Bedarride, que lo crea y proclama 70 grado de la orden y lo llama a hacer parte de los miembros del Soberano Consejo de Caballeros Grandes Kadosch, que él fundó en ese momento en este V.’.
En esta misma época, el Ill.’. H.’. general Chabrand, fue encargado del comando de costas del Océano en la 12 división militar y su cuartel general estuvo fijado en el V.’. de La Rochelle. Algún tiempo después él fue nombrado venerable en este V.’. de la logia bajo el título distintivo de GLORIA MILITAR, siguiendo el régimen del rito moderno, en reemplazo del P.’. H.’. Marc Bedarride, su fundador, que se dirigió al ejército de Italia. Este nuevo venerable dio pruebas de su adhesión a la grande familia masónica. Un oficial de un regimiento suizo, bajo sus órdenes, cercano a pasar ante un consejo de guerra, le dirigió un plan perfecto que expresó su arrepentimiento, con la promesa de una conducta completamente regular para el futuro. El Ill.’. H.’. Chabrand se interesó de tal manera por su suerte, que no se le infligió mas que una ligera corrección. Esta acción, completamente magistral, le mereció una nueva marca de reconocimiento de todos los iniciados.
Poco tiempo después del coronamiento del emperador Napoleón y rey de Italia, el Ill.’. H.’. Chabrand dejó la 12 división militar y transfirió su cuartel general al V.’. de Toulouse, 10 división. En esta época las hostilidades recomenzaron entre Francia y España, y a la cabeza de su división, el Ill.’. H.’. Chabrand penetró en la Península y se hizo notar de nuevo por su sabiduría y su valor; él tuvo el comando de la provincia de Barcelona, y en este V.’. él dio nuevas pruebas de su devoción a la orden; él fue de una gran utilidad a los iniciados de estos lugares, excepto la vida de un oficial Español que hubo de ser víctima infaliblemente de su imprudencia hacia los franceses. Para cimentar el lazo que reina entre todos los masones esparcidos sobre todos los puntos del triángulo, el Ill.’. H.’. Chabrand reunió un gran número, tanto civiles como militares, franceses y españoles, todos pertenecientes a diversos ritos, al efecto de celebrar la fiesta de la Revelación de la Naturaleza, y luego de un banquete donde reinaron la concordia y la caridad., el beso de la paz circuló como el gajo sagrado de la alianza eterna que une a los hijos de la luz. Él ingresó a sus dominios para tomar reposo; esta novedad llegó antes que él con la rapidez de un relámpago, en el V.’. de Toulouse; el Ill.’. H.’. Cardes, conservador de las hipotecas del departamento, reunió junto a él a todos los venerables de las logias de este V.’.; ellos decidieron que todos los masones de este país sean convocados al efecto de recibir dignamente en el templo de la sabiduría a este iniciado tan distinguido; tanto por sus hechos de armas como por aquellos masónicos.
A su llegada, él fue cumplimentado por una diputación presidida por el Ill.’. H.’. Cardes, que lo invita en nombre de todos los HH.’. de asistir a una fiesta que no tenía otro objetivo que perpetuar su pasaje en este V.’. Esta solemnidad fue tan bella como imponente. El júbilo más perfecto reinó y ella terminó con una colecta para los indigentes. El Ill.’. H.’. Chabrand se dirigió al seno de su familia, y permaneció hasta 5818 (1814), época que lo trajo al V.’. de Paris; él recibió el título de conde, en recompensa de sus eminentes servicios; el Primer G.’.C.’. Marc Bedarride, lo crea y proclama G.’.M.’. ad-Vitam 90 y último grado. En una tenida solemne, él lo decora con la gran estrella de Misraim y lo llama para hacer parte activa de la potencia suprema de la orden con el título de Representante para todos los VV.’. de la región de Vaucluse.
Algún tiempo después, este digno y P.’.H.’. obtuvo su retiro y fue nombrado mayor de Cavaillon, lugar de su nacimiento; durante el resto del tiempo que él vivió, no cesó de dar pruebas de adhesión a su país y a nuestra antigua institución; él termina su brillante carrera como la había vivido, hombre de bien a la edad de 80 años, el año del mundo 5846 (febrero 1843); llorado y lamentado por todos aquellos que lo habían conocido. Quiera el Todo Poderoso tener reservado un lugar para sus virtudes y por su mérito en la región del justo.