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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM
Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progreso

Por

MARC BEDARRIDE

Oficial del Estado Mayor de la Armada Antigua,
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos


Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS

ESTACIÓN 30

ESTACION 30

El primer deber del P.’. H.’. Bedarride, al día siguiente de su arribo, fue el de presentarse al estado mayor del sitio donde el tuvo el rencuentro de nuestro bravo H.’. Boucalin de Lacoste, capitán y antiguo ayuda de campo del P.’. H.’. General Onbert, cuyos hechos de armas son tan conocidos en la historia.

El H.’. Lacoste informó al G.’. C.’. que a la noche misma él tenía un banquete del Grado 70 y que él lo invitaba a asistir así como a su digno hermano Joseph. A la hora indicada se dirigió al lugar designado. El Ill.’. H.’. Franco que presidía esta reunión, llegó al colmo de la felicidad al volver a ver al H.’. Marc Bedarride; él lo cumplimenta y le ruega dirigir los trabajos de esta fiesta.

Durante el banquete el G.’.C.’. agradece a los SS.’. PP.’. que componía este reunión y les testimonia su reconocimiento en estos términos:

GLORIA AL TODO PODEROSO

SALUD SOBRE TODOS LOS PUNTOS DEL TRIANGULO
RESPETO A LA ORDEN

¡Hijos de Misraim! Yo doy gracias a Jehová de haberme preservado de los peligros a los cuales yo he sido expuesto durante las campañas de Italia y Alemania; yo le doy gracias también de de haberse dignado guiar mis pasos en medio de vosotros para procurarme la dulce satisfacción de volver a verlos y decirles que, aunque alejado de estos lugares vosotros habéis estado siempre en mi memoria.

Ustedes saben, Ill.’. HH.’., en 5807 (1803), muchos de entre vosotros me ayudaron a fundar diversos talleres simbólicos y particularmente el Consejo de Grandes Caballeros  Kadosch, el primero de este grado que París vio en su seno. Yo tuve también el insigne favor de ser clasificado en el rango de los PP.’. del 70 grado. Luego, Ill.’. HH.’. yo he subido con la ayuda del Todo Poderoso los escalones de la escalera misteriosa de la tercera y cuarta serie. Y yo he sido revestido de la suprema dignidad de G.’. C,0, de la Orden y munido de los poderes para actuar en todo y por todo en su nombre.

Mis Ill.’. HH.’., diversos consejos de la orden existen en Francia. A pesar del celo de los masones esclarecidos que las presidían, les ha faltado la regularidad de sus trabajos. La potencia suprema de la orden, centro común de los hijos de Misraim, va a consolidar su obra.

Yo estoy plenamente satisfecho que la Providencia me ha reservado el medio de venir a establecerme en esta capital y depositar en su seno los documentos necesarios para regir sus trabajos científicos!

¡Felicidad! ¡Tres veces felicidad! Si nosotros podemos llegar a realizar nuestros votos por la gloria del Todo Poderoso, la prosperidad de la orden y el bien general de la humanidad! Es en esta dulce espera que yo quiero ofrecerles el beso de la paz, gajo sagrado de la alianza eterna que nos une!”

Todos los HH.’. presentes juraron hacer todos sus esfuerzos para secundar al G.’. C.’. en su difícil misión.

Finalmente, luego de una colecta a favor de los indigentes, cada P.’. se retira en paz.

Algunos días después, el G.’.C.’. fue a hacer una visita al muy esclarecido H.’. conde Muraire, primer presidente de la corte de casación bajo el imperio, uno de los grandes inspectores generales grado 33 del Rito Escocés antiguo y aceptado, y gran dignatario del Consejo Supremo del Santo Imperio, que rigió este rito en Francia. A pesar de sus grandes ocupaciones, este digno y esclarecido H.’. lo recibió con benevolencia, lo escucha atentamente, aprueba su proyecto y le agradece el haber sido designado para ser parte de los grandes dignatarios de la orden de Misraim, al cual él estará muy orgulloso de pertenecer y sobre la cual el bravo y P.’. H.’. General Chabrand, su amigo, le había hablado con tantas ventajas: luego de una entrevista bastante larga este Ill.’. H.’. dijo al G.’.C.’. que si él lo encontraba bien, él haría una elección entre los miembros más esclarecidos del Consejo Supremo del Santo Imperio, para iniciarlos en el Misraimismo.

El G.’.C.’. le respondió que él adoptara todo aquello que juzgara conveniente de hacer por el bien de la orden y se retiró.

El día 12 del mes 12 de 5818 (12 de febrero de 1814), el esclarecido H.’. conde Muraire, acompañado de los Ill.’. HH.’. Pierron y Thory, hombres de letras, el Barbero de Tinant, inspector general de las revistas y jefe de división en el ministerio de guerra, el caballero Chalan, legislador, todos grandes dignatarios del Consejo Supremo del Santo Imperio, 33º y último grado del Rito Escocés, antiguo y aceptado para la Francia, vinieron a la casa del P.’. H.’. Marc Bedarride, G.’.C.’. alojado entonces en el hotel de las Indias, calle de Umail, donde se encontraban en este momento su digno H.’. Joseph, G.’.C.’. y el digno H.’. Lacoste. Luego de los cumplimientos de uso, el G.’.C.’. Marc Bedarride comunica a sus Ill.’. HH.’. sus poderes, diversos manuscritos conteniendo la parte científica de las cuatro series de la orden y una colección de cartas de la más alta antigüedad, representando los primeros monumentos del mundo, con figuras jeroglíficas, caracteres sagrados de nuestra orden, que no pertenecía más que a los verdaderos elegidos el conocerlos. Luego de haber examinado y leído atentamente estos recuerdos preciosos y dirigido al G.’.C.’. diversas preguntas relativas a los ritos masónicos existentes, sobre los cuales él les respondió con tanta claridad como precisión, estos esclarecidos HH.’. convinieron en que la idea que ellos tenían de la masonería era bien débil, comparativamente a lo que venía a desarrollar el G.’.C.’.; ellos reconocieron también el objetivo de tantos innovadores que llegaron a desfigurar la masonería a tal punto que ella no era más reconocible en los diversos ritos.

Luego de estos desarrollos que fueron seguidos de palabras aduladoras para este G.’.C.’., el P.’. H.’. conde Muraire añade: “Yo te felicito, digno seguidor de Misraim! Tus títulos te honran; los manuscritos que componen tus archivos, son sublimes y prueban la riqueza en ciencia de esta antigua masonería, obra del Todo Poderoso que tú profesas a un grado tan alto; nosotros nos enorgullecemos de que nos hayas juzgado dignos de participar en el banquete de la sabiduría que tú preparas en nuestra bella Francia, casi en ayunas por el desastre del que ella está amenazada; dispón de nosotros, G.’.C.’. desde este instante nosotros te rogamos que nos clasifiques en el número de tus discípulos, y tres veces felices, si nosotros podemos secundarte en tus objetivos y contribuir a la realización de la gran obra!

Luego de haberlos hecho prestar y firmar el juramento de fidelidad a la orden masónica de Misraim y a los estatutos generales, el G.’.C.’. los crea primero Grado 77, luego Grado 87, y desde ese momento el S.’. Gran Consejo General de los Grandes Ministros Constituyentes, Grado 87, fue establecido para regir la orden justo hasta la llegada a Paris del P.’. H.’. Michel Bedarride, que debía crear y constituir a este efecto, el Supremo Gran Consejo General del Grado 90 y último grado. En consideración el P.’. H.’. Marc Bedarride, primer G.’.C.’., hizo parte a la autoridad de la creación de la potencia suprema de la orden masónica de Misraim para la Francia, y del lugar de sus reuniones; al mismo tiempo él dio conocimiento a los Misraimitas en los VV.’. de París, Lyón, Bordeaux, Avigñón, Cavaillon, Marseille, Montauban, Toulouse y otros VV.’. de la Francia que se apresuraron en prestar su sumisión a la potencia suprema y de nombrar para ella a un representante. Desde este instante, Ill.’. HH.’. esta potencia suprema aumenta los temores de los hombres de las tinieblas, auto proclamados masones que gritaban ya anatema contra todo aquello que no salía de su antro tenebroso. En la misma época el esclarecido H.’. coronel Martin que había obtenido la orden del ministerio de guerra de ir a organizar en Piemonte, una legión bajo el título de MIDI, con autorización de hacer una elección entre los militares sin actividad para componer su estado mayor, vino a encontrar al P.’. H.’. Marc Bedarride, le hizo parte de su misión y le dijo que lo había designado en el ministerio como ayudante mayor de este cuerpo; le entrega al mismo tiempo su nominación, rogándole aceptarla y de hacer sus disposiciones para dirigirse enseguida a Turín.

El G.’.C.’. que había ya lanzado los fundamentos inquebrantables de su gran obra, se encontró en el dilema entre su deber masónico y aquel debido a su país; pero reflexionando que su hermano Michel no podía tardar en llegar y que además él podía reposar enteramente sobre los primeros grandes dignatarios que había creado, su deber hacia la patria le hizo aceptar esta misión; él designa al H.’. coronel Martin, muchos oficiales de sus amistades y HH,’, que fueron comisionados inmediatamente.

Algunos días después se esparció la novedad que el Piemonte había sido evacuado por las tropas francesas, lo que impidió que se efectúe esta nueva organización.

Fue el 31 de marzo, mismo año, que los Aliados entraron en la capital; los trabajos masónicos no continuaron menos. El esclarecido H.’. Decollet oficial de caballería, que había sido recibido en el V.’. de Nápoles, y el Ill.’. H.’. Vidal en Hungría, fueron admitidos en el 87 grado, como miembros de la potencia suprema de la Orden, así como los esclarecidos HH.’. el conde Chabrant, Monnier, Teste, todos lugartenientes generales del ejército, a los cuales el G.’.C.’. acuerda aumentos de salario.

En la misma época, el esclarecido H.’. Méalet, hombre de letras y empleado en el ministerio del Interior, masón del Rito moderno y Escocés, fue admitido en nuestra Orden y promovido progresivamente hasta el rango de miembro de la potencia suprema. Es entonces que al mismo tiempo que el P.’. H.’. de Lassalle, G.’.C.’. en el V.’. de Nápoles, recomienda por una misiva al Ill.’. H.’. Jolly, 77 grado de su región, al P.’. H.’. Marc Bedarride, con ruego de acordarle aumentos de salario. Este G.’.C.’. eleva al principio a los 81 y al 87 grados, y el 19 del tercer mes de 5819 (19 mayo 1815), él fue llamado a la potencia suprema de la orden para la Francia: en esta época un gran número de neófitos fueron admitidos en nuestra institución.

El P.’. H.’. Michel Bedarride, que hemos dejado cerca de su digno padre en el V.’. de Niza, en 5796 o 1792, fue iniciado por él en aquel de Ancona y elevado sucesivamente bajo sus auspicios hasta el 77 grado y decorado con la estrella de Caballero Defensor de la Masonería. En 5807 (1803), durante su estadía en el V.’. de París, él fue parte de muchas logias y consejos de los ritos moderno, escocés y de Misraim; en 5814 (1810), este iniciado recibió en diversas veces el complemento de la nomenclatura de nuestra orden, fue decorado con la gran estrella de Misraim y revestido de la suprema dignidad de G.’.C.’. en el V.’. de Nápoles, en recompensa de sus largos y penosos trabajos y de sus altas luces masónicas. Este G.’.C.’., desde 5796 (1792) justo hasta 5818 (1814), fue constantemente añadido a los ejércitos de Italia, de Nápoles y de Alemania; habiendo hecho las campañas durante este período de años, servido siete años en los equipajes de artillería, recibió muchas heridas y ocupó empleos superiores en las administraciones militares, que el cumplió con celo y probidad; su desinterés y su bella conducta le hicieron siempre distinguirse y ser estimado por sus superiores así como por los hijos de la luz, en razón de su celo y de su devoción a nuestra antigua institución. Su carrera ofrece los más bellos rasgos, tanto profanos como masónicos, que le han hecho resaltar sobre todos los puntos del triángulo donde él ha llevado sus pasos; él supo también soportar con la calma del sabio todas las tribulaciones a las cuales fue expuesto, tanto en el ejército como en sus viajes, y si nosotros guardamos silencio, es para respetar la voluntad de este G.’.C.’.  de su vida.

Reunido a sus dos bien amados hermanos Marc y Joseph, en el V.’. de Paris, el 9 del 2 mes 5819 ( 9 abril 1815), estos tres GG.’. CC.’. decidieron que a partir de ese día, el Supremo Gran Consejo General de los Sabios Grandes Maestros ad Vitam, 90 y último grado, era creado, establecido y constituido en el V.’. de Paris, para regir la orden masónica de Misraim en Francia. Luego de los cien días, el P.’. H.’. Marc Bedarride, Primer G.’.C.’., cumplió a este respecto las formalidades queridas AL GOBIERNO DEL Rey, como antes lo había hecho al gobierno imperial e hizo conocer a la autoridad la existencia definitiva de nuestra orden en Francia, bajo los auspicios de la potencia suprema, Desde entonces fueron nombrados para representarla cerca de aquellos Estados que siguen:

El P.’. H.’. DE LASSALLE en el V.’. de Nápoles:
El P.’. H.’. TASSONI en aquel de Milán;
El P.’. H.’. Theodoric SERBES en aquel de Varsovia;
El P.’. H.’. VITTA-POLACO en aquel de Jerusalén

El Primer G.’.C.’. les dio aviso de estas diversas delegaciones. La orden masónica de Misraim estando así legalmente establecida, no podía faltar en tener numerosos prosélitos entre los hombres de bien de nuestra bella patria, a causa de la pureza de su moral, de su doctrina y de su perfecta tolerancia. Un gran número de personajes de todos los rangos de la sociedad, tanto en Paris como en los departamentos, poseyendo al más alto grado los conocimientos de los otros ritos masónicos, convencidos de la regularidad de nuestros trabajos y de la sublimidad de nuestra santa doctrina, doctrina consolante y civilizadora, pura y sin tacha, doctrina total de la orden, de paz y de conservación, doctrina en fin tan tolerante que ella ha atravesado todas las edades, resistido a todos los ataques y a las tempestades levantadas contra ella por la ignorancia y el fanatismo, sobrevivido a todas las inundaciones que han desolado la tierra, a todos los desastres que han periódicamente golpeado al pobre género humano, no desdeñando el favor de ser admitida, lo que le fue otorgado. Ellos prestaron entre las manos del Primer G.’.C.’. el juramento de fidelidad a Misraim y a los estatutos generales de nuestra Orden. Estos juramentos sagrados están depositados en los archivos e hicieron época en nuestros anales.