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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM
Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progreso

Por

MARC BEDARRIDE

Oficial del Estado Mayor de la Armada Antigua,
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos


Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS

ESTACIÓN 28

El año del mundo 5780 (1776), Marc Bedarride, hijo del P.’. del mismo nombre, nació en el V.’. de Cavaillon, en el condado Vénaissin.

En 5796 (1792), la revolución que venía de explotar le impidió terminar sus estudios: este Lobatón siguió el impulso de la juventud y partió como voluntario en el batallón de Bouches-du-Rhone, entra en Niza con el ejército, donde él encuentra a su padre y dos de sus hermanos; como se tenía necesidad de personal, él salió del cuerpo al cual pertenecía para entrar en el de equipajes de artillería, en calidad de conductor. Acampado primero por encima del fuerte Montauban, en un campo cubierto de olivos, naranjos y cítricos, que embalsamaban este país, él pronto dejó esta bella posición para dirigirse a las montañas del Piemonte, cubiertas de nieve, enfrente del enemigo.

En una carga que tuvo lugar para levantar la posición ventajosa que ocupaba el enemigo, el ejército había dejado la artillería detrás con una débil escolta. En un alto que ella hizo, una tropa de Piamonteses salió espontáneamente de un desfiladero, cae sobre los artilleros; unos buscando cortar a golpes las correas de los caballos para tomarlos, mientras que los otros entraron en combate con nuestros soldados.

Marc Bedarride defendió con coraje la pieza en la que se encontraba. En este combate él recibió un corte de sable en la pierna izquierda. Esta herida lo aturdió de tal manera que cayó sin conocimiento. Habiendo retomado sus sentidos, él se levanta, coloca un pañuelo alrededor de su cabeza, hace señales al capitán Rusca con su compañía de pioneros, que había venido en su socorro, rechazando al enemigo con rapidez, y forzándolo a abandonar algunos soldados franceses, hechos prisioneros.

Terminada la escaramuza, Rusca vino cerca del herido y le dijo: ¡Y bien! Camarada, ¿estás satisfecho de mí? Yo les he dado una buena lección a esos marmotas. Ellos se acordarán de este día, porque han quedado algunos en este desfiladero, y yo me imagino que ellos no tienen más para volver a la carga. Ahora yo voy a detener vuestra herida, atento que antes de llevar la espada yo he manejado la lanceta: este aparejo servirá, mientras esperas la ambulancia. En este intervalo el capitán escuchó pronunciar el nombre del herido y le dijo: ¿Serás tú por azar, el hijo del capitán Bedarride? A un movimiento de cabeza que hizo el herido, en signo de aprobación, el capitán le dijo: yo soy un amigo de vuestro padre, nosotros hemos comido juntos en una fiesta, que tuvo lugar en Niza, hace un mes.

Marc Bedarride agradeció al capitán Rusca, porque si él hubiera indudablemente sucumbido bajo el hierro enemigo. Sanado de su herida él fue enviado a Saint-Martin de Lantosca, sobre una alta montaña ocupada por el ala izquierda del ejército.

El 21 día del 10 mes de 5798, el 21 de diciembre 1794, Marc Bedarride, fue nombrado conductor segundo y enviado a la orilla del Genes. Él estacionó en Manton, en Saint Réme, en Puerto Mauricio y regresó luego al V.’. de Niza. Es en esta época que el general Bonaparte llega a este V.’., toma la conducción del ejército, remedia el desorden que existe, y es por su sabiduría, su coraje y su genio que este ejército de Italia, compuesto solamente de algunos miles de hombres, franquea los Alpes e invade las bellas planicies de Italia, donde ella bien pronto cambió de posición, y nuestros soldados victoriosos olvidaron las privaciones que ellos habían sufrido sobre estas altas montañas. Poco tiempo fue suficiente para que el ejército francés se dirija sobre diversos puntos de este bello país, regado por una infinidad de ríos que fueron pronto franqueados. Luego de la batalla de Pont- de-Lodi, Marc Bedarride se dirigió a la grande y bello V.’. de Milán, donde él recibió la orden de dirigirse al gran cuartel general, cerca de Castiglione; él tomo parte en esta célebre batalla, donde el fue herido de un golpe de fuego en la pierna derecha: sanado de esta herida, él se dirigió a Mantua, se unió a la cuarta compañía de artillería ligera, haciendo parte de la división del general Dallemagne. El reducto donde las piezas de cañón de esta compañía estaban, enfrentaba la puerta Radela de esta villa importante. Cada día las baterías del puerto y de otros lugares, no cesaban de hacer fuego y algunas veces durante la noche.

Una mañana, a la salida del día, el general Wormser hizo una salida de la villa, con un cuerpo de tropa numerosa: la alerta es dada en el campo francés, se corre a las armas y se dirige con rapidez al lado del enemigo con la intención de detenerlo. Se produce una viva fusilada y nuestras tropas se vieron obligadas a replegarse un momento. Los cañoneros partieron al galope para ubicarse en un campo donde el enemigo quería dirigirse, y las piezas quedaron sobre el gran camino, a la guardia de algunos artilleros solamente, no pudiendo hacerlas maniobrar; el enemigo que vio desde la villa que las dos piezas estaban sin defensa, hizo salir algunas embarcaciones montadas por croatas que desembarcaron y marcharon a paso de carga sobre las piezas. Las baterías de la villa vomitaban por todos lados la metralla sobre nuestros soldados y los pocos artilleros que quedaban a la guardia de estas dos piezas, fueron muertos. El caballo de Marc Bedarride se hirió en una pata; este último estando en tierra y viendo que iba a ser la presa del enemigo, ordena a los soldados batirse en retirada; apenas él hubo dado algunos pasos que el soldado que montaba el caballo de la primera pieza fue derribado por un golpe de fuego; el animal se detuvo de golpe, Marc Bedarride lo monta, continúa su marcha hasta cerca de un regimiento que venía de entrar en batalla. Los cañoneros regresaron a sus puestos, el fuego continuó durante tres horas y el general Wormser fue obligado a regresar a la villa, dejando sobre el campo de batalla un gran número de muertos y heridos.

Nuestra pérdida no fue menos considerable; entonces cada cuerpo retomó su posición, Marc Bedarride recibió felicitaciones del general y de su estado mayor. Un sable de honor le fue prometido, pero esta promesa no se cumplió. Este Lobatón permaneció en su puesto justo hasta la época en que el general Wormser salió de Mantua para capitulación, con armas y bagajes, el 15 lluvioso del año 5.

Luego de haber atravesado esta villa que estaba infestada de muertos y enfermos, Marc Bedarride se dirigió a los estados Venecianos donde el ejército avanzaba a grandes pasos, dejando pocas tropas detrás. Entonces muchas villas de este estado aprovecharon esta circunstancia para rebelarse, masacrar a nuestros soldados que estaban aislados, y 300 enfermos ubicados en los hospitales de Verona, fueron degollados sin piedad, lo que trajo duelo al corazón de las almas sensibles! Una columna de nuestras tropas bajo las órdenes del Ill.’. H.’. general Chabrand, tomó esta villa; pero los culpables habían desaparecido para sustraerse al justo castigo que ellos merecían.

Luego del tratado de Campo Formio, Marc Bedarride fue encargado de la evacuación del material del fuerte de Osope. Allí él recibió el homenaje de una soberbia hoja de sable, una de las armaduras del gran Carlomagno, que él fue encantado de poseer a su vez! En esta época el fue enviado en misión al bello V.’. de Venecia, donde el general Baraguaid’hilliers venía de tomar posición. Enseguida estando adjunto al ejército de Nápoles, comandado por el general Championnet, él hizo esta campaña, dando nuevas pruebas de coraje, principalmente en los Abruzzos donde el fue herido por una golpe de fuego en la pierna derecha en Ortona, lo que le impidió continuar su servicio.

Al ingreso del ejército Francés en Nápoles, se organizó la república Napolitana. El 14 enero 1799, Marc Bedarride pasa a las tropas de esta república, en calidad de capitán de estado mayor. En febrero, mismo año, él fue nombrado jefe de batallón del mismo ejército, encargado de diversas misiones en la Pouille; este oficial se destaca con distinción; en la retirada del ejército, él tomó parte en la batalla de la Trebia, donde su caballo fue muerto de un golpe de fuego. De allí el fue al V.’. de Niza, y se dirige al ejército de reserva en Bourg en Bresse, adjunto al estado mayor de la división del general Chabrand; este ejército franqueó el Monte Saint Bernard y se cubrió de gloria por esta famosa batalla de Marengo! Este oficial pasa al servicio de las tropas italianas, en su grado, el 5 día del 4 mes 5805 (5 enero 1801). Él fue iniciado en el V.’. de Césèna y enseguida él entra en Francia a causa de su salud; durante su estadía en París, el fue afiliado a la R.’.L.’. de Marte y Themis, recibió sucesivamente el complemento del rito moderno y aquel del Escocismo hasta el grado 18; venerable fundador de las RR.’. logias de los EMULADOS DE MARTE, del rito moderno, en el regimiento 18 de línea en París, de la GLORIA MILITAR, 12 división con estadía en el V.’. de la Rochelle; el recibió sucesivamente del 18 al 31 g.’. del rito escocés y fue elevado al 70 g.¡. de la orden masónica de Misraim. Antes de retornar a Italia, el quiso pasar por la Rochelle para ir a ver al P.’. H.’. general Chabrand que comandaba en las costas del Océano. En este V.’. él admitió miembros de la R.’.L.’. de la GLORIA MILITAR, un gran número de antiguos masones que ocupaban los primeros empleos, tanto civiles como militares, de esta división y él instala venerable de esta Logia a este digno general. Su servicio habiendo sido llamado al V.’. de Rochefort, Marc Bedarride lo acompaña, y durante su estadía el funda la R.’.L.’. de los HIJOS DE LA GLORIA MILITAR, adjuntos a la legión de mediodía; él da la luz al almirante Martin, prefecto marítimo, al coronel Morin y a otros oficiales superiores del ejército de tierra y de mar.

En recompensa de tanto celo, él recibió el título de Ven.’. de honor de diversos talleres y se dirigió al V.’. de Milán donde él asiste al coronamiento del emperador Napoleón, como rey de Italia. Habiendo recomenzado las hostilidades con la corte de Viena, este oficial hizo esta campaña que fue pronto terminada; pero él fue comprendido en la expedición a Nápoles. Llegado a este bello V.’. él fue recibido con bondad por los iniciados de estos lugares. Fue en esta época que él funda esta bella L.’. conocida bajo el título distintivo de HIJOS DE LA SABIDURIA, de la que muchos Ill.’. HH.’. del ejército fueron parte. Él sigue al general Regnier en Calabria; este país ha sido en todos los tiempos fecundo en iniciados. Nosotros vamos a citar un hecho masónico que se tendría pena en creer: la Ill.’. Hna.’. esposa del Escl.’. H.’. general Paire, que comandaba una brigada de tropas italianas, estaba descansando en Cozenza, a causa de una indisposición. Habiendo ido a unirse con su esposo acampado cerca de Reggio, ella no estaba acompañada mas que por tres soldados y un doméstico. Llegado al bosque de Nicastre, ella fue tomada con los suyos por una tropa de bandoleros que la condujeron cerca de su jefe; se abrieron las maletas y se examinó el contenido. Cual no fue la sorpresa de este jefe, al ver un diploma y una decoración masónica; él ordena que se los vuelva a cerrar, con gran sorpresa de los asistentes. Dirigiéndose enseguida a la Ill.’. Hna.’. Paire, él le dijo: “¡Señora! ¿Estos bagajes son de vuestra propiedad? ¿El diploma y la decoración que yo he visto pertenecen a vuestro marido?

Aliviada por estas palabras, ella respondió que su esposo era general Italiano, Franc masón desde hacía mucho tiempo, y que ella también había recibido la luz en el jardín del Edén. Luego de haber intercambiado el signo de adopción, el jefe replica: “Ill.’. Hna.’., yo he sido iniciado en el templo del V.’. de Cozenza; no creas que yo soy un asesino, ni mis compañeros; nosotros hacemos la guerra como partisanos para defender nuestro país y tratar de hacer triunfar nuestra causa. Para probarte que yo se mantener mis juramentos y venir en socorro de mis HH.’. y HHnas.’. tú eres libre desde este instante, así como tu gente. Yo voy a hacerte conducir a un puesto francés a poca distancia de aquí. Dile a vuestro esposo que entre aquellos que se califica de bandoleros, se encuentran personas honestas y masones dignos de llevar este título”.

Luego de haber hecho restituir todo lo que habían tomado, se los acompañó justo hasta la vista del puesto francés que estaba sobre la orilla del Mediterráneo para observar los movimientos de la flota inglesa estacionada en este lugar. El oficial que lo comandaba, recibió con toda la diligencia posible a la esposa de su general. Él le pide que pase la noche en este lugar, y le asegura que al salir el día siguiente ella será escoltada hasta Nicastro, donde había una fuerte guarnición. Lamentablemente durante la noche los Ingleses descendieron a tierra, se apoderaron de esta posta e hicieron prisioneros a aquellos que la componían y a la Hna.`. Paire, que ellos subieron a uno de sus barcos. Las súplicas de la prisionera fueron vanas; a pesar de sus observaciones, que ella había sido tratada con humanidad entre los bandoleros y que ella esperaba un tratamiento semejante de parte de los soldados de una nación civilizada, no tuvo ninguna contemplación a sus lamentos; ella fue obligada a quedar tres días en tribulación, esperando que el comandante del navío había ido a Messina y que su segundo era un hombre inhumano.

Al retornar a bordo, el comandante más político y comprendiendo los derechos de la guerra, hizo poner en tierra a estos prisioneros y  la Hna.’. Paire fue enviada a unirse al general en su campo. Este evento hizo gran ruido en el ejército. La conducta del jefe de los bandoleros fue apreciada, y sin la ayuda de la masonería esta Ill.’. Hna.’. hubiera sido víctima como los demás militares franceses, que encontraron la muerte en este lugar.

Nosotros citaremos aquí a muchos iniciados muy eruditos que se encontraban en este ejército: el bravo general Paire, el digno comisario ordenador H.’. Michaud, el sabio capitán Prestiea, Manteiga, Bataglia y otros.

Marc Bedarride permanece algún tiempo acampado sobre la colina de San Giovani, pero él venía cada día a comer a la casa del P.’. Douandrea Médoura, rico propietario, cuya casa de campaña estaba por encima del campo, cerca del mar, frente a Messina. Este iniciado se dirigió con frecuencia al V.’. de Reggio, dónde el tenía un pie al corazón de las almas sensibles! Una columna de nuestras tropas bajo las órdenes del Ill.’. H.’. general Chabrand, tomó esta villa; pero los culpables habían desaparecido para sustraerse al justo castigo que ellos merecían.

Luego del tratado de Campo Formio, Marc Bedarride fue encargado de la evacuación del material del fuerte de Osope. Allí él recibió el homenaje de una soberbia hoja de sable, una de las armaduras del gran Carlomagno, que él fue encantado de poseer a su vez! En esta época el fue enviado en misión al bello V.’. de Venecia, donde el general Baraguaid’hilliers venía de tomar posición. Enseguida estando adjunto al ejército de Nápoles, comandado por el general Championnet, él hizo esta campaña, dando nuevas pruebas de coraje, principalmente en los Abruzzos donde el fue herido por una golpe de fuego en la pierna derecha en Ortona, lo que le impidió continuar su servicio.

Al ingreso del ejército Francés en Nápoles, se organizó la república Napolitana. El 14 enero 1799, Marc Bedarride pasa a las tropas de esta república, en calidad de capitán de estado mayor. En febrero, mismo año, él fue nombrado jefe de batallón del mismo ejército, encargado de diversas misiones en la Pouille; este oficial se destaca con distinción; en la retirada del ejército, él tomó parte en la batalla de la Trebia, donde su caballo fue muerto de un golpe de fuego. De allí el fue al V.’. de Niza, y se dirige al ejército de reserva en Bourg en Bresse, adjunto al estado mayor de la división del general Chabrand; este ejército franqueó el Monte Saint Bernard y se cubrió de gloria por esta famosa batalla de Marengo! Este oficial pasa al servicio de las tropas italianas, en su grado, el 5 día del 4 mes 5805 (5 enero 1801). Él fue iniciado en el V.’. de Césèna y enseguida él entra en Francia a causa de su salud; durante su estadía en París, el fue afiliado a la R.’.L.’. de Marte y Themis, recibió sucesivamente el complemento del rito moderno y aquel del Escocismo hasta el grado 18; venerable fundador de las RR.’. logias de los EMULADOS DE MARTE, del rito moderno, en el regimiento 18 de línea en París, de la GLORIA MILITAR, 12 división con estadía en el V.’. de la Rochelle; el recibió sucesivamente del 18 al 31 g.’. del rito escocés y fue elevado al 70 g.¡. de la orden masónica de Misraim. Antes de retornar a Italia, el quiso pasar por la Rochelle para ir a ver al P.’. H.’. general Chabrand que comandaba en las costas del Océano. En este V.’. él admitió miembros de la R.’.L.’. de la GLORIA MILITAR, un gran número de antiguos masones que ocupaban los primeros empleos, tanto civiles como militares, de esta división y él instala venerable de esta Logia a este digno general. Su servicio habiendo sido llamado al V.’. de Rochefort, Marc Bedarride lo acompaña, y durante su estadía el funda la R.’.L.’. de los HIJOS DE LA GLORIA MILITAR, adjuntos a la legión de mediodía; él da la luz al almirante Martin, prefecto marítimo, al coronel Morin y a otros oficiales superiores del ejército de tierra y de mar.

En recompensa de tanto celo, él recibió el título de Ven.’. de honor de diversos talleres y se dirigió al V.’. de Milán donde él asiste al coronamiento del emperador Napoleón, como rey de Italia. Habiendo recomenzado las hostilidades con la corte de Viena, este oficial hizo esta campaña que fue pronto terminada; pero él fue comprendido en la expedición a Nápoles. Llegado a este bello V.’. él fue recibido con bondad por los iniciados de estos lugares. Fue en esta época que él funda esta bella L.’. conocida bajo el título distintivo de HIJOS DE LA SABIDURIA, de la que muchos Ill.’. HH.’. del ejército fueron parte. Él sigue al general Regnier en Calabria; este país ha sido en todos los tiempos fecundo en iniciados. Nosotros vamos a citar un hecho masónico que se tendría pena en creer: la Ill.’. Hna.’. esposa del Escl.’. H.’. general Paire, que comandaba una brigada de tropas italianas, estaba descansando en Cozenza, a causa de una indisposición. Habiendo ido a unirse con su esposo acampado cerca de Reggio, ella no estaba acompañada mas que por tres soldados y un doméstico. Llegado al bosque de Nicastre, ella fue tomada con los suyos por una tropa de bandoleros que la condujeron cerca de su jefe; se abrieron las maletas y se examinó el contenido. Cual no fue la sorpresa de este jefe, al ver un diploma y una decoración masónica; él ordena que se los vuelva a cerrar, con gran sorpresa de los asistentes. Dirigiéndose enseguida a la Ill.’. Hna.’. Paire, él le dijo: “¡Señora! ¿Estos bagajes son de vuestra propiedad? ¿El diploma y la decoración que yo he visto pertenecen a vuestro marido?

Aliviada por estas palabras, ella respondió que su esposo era general Italiano, Franc masón desde hacía mucho tiempo, y que ella también había recibido la luz en el jardín del Edén. Luego de haber intercambiado el signo de adopción, el jefe replica: “Ill.’. Hna.’., yo he sido iniciado en el templo del V.’. de Cozenza; no creas que yo soy un asesino, ni mis compañeros; nosotros hacemos la guerra como partisanos para defender nuestro país y tratar de hacer triunfar nuestra causa. Para probarte que yo se mantener mis juramentos y venir en socorro de mis HH.’. y HHnas.’. tú eres libre desde este instante, así como tu gente. Yo voy a hacerte conducir a un puesto francés a poca distancia de aquí. Dile a vuestro esposo que entre aquellos que se califica de bandoleros, se encuentran personas honestas y masones dignos de llevar este título”.

Luego de haber hecho restituir todo lo que habían tomado, se los acompañó justo hasta la vista del puesto francés que estaba sobre la orilla del Mediterráneo para observar los movimientos de la flota inglesa estacionada en este lugar. El oficial que lo comandaba, recibió con toda la diligencia posible a la esposa de su general. Él le pide que pase la noche en este lugar, y le asegura que al salir el día siguiente ella será escoltada hasta Nicastro, donde había una fuerte guarnición. Lamentablemente durante la noche los Ingleses descendieron a tierra, se apoderaron de esta posta e hicieron prisioneros a aquellos que la componían y a la Hna.`. Paire, que ellos subieron a uno de sus barcos. Las súplicas de la prisionera fueron vanas; a pesar de sus observaciones, que ella había sido tratada con humanidad entre los bandoleros y que ella esperaba un tratamiento semejante de parte de los soldados de una nación civilizada, no tuvo ninguna contemplación a sus lamentos; ella fue obligada a quedar tres días en tribulación, esperando que el comandante del navío había ido a Messina y que su segundo era un hombre inhumano.

Al retornar a bordo, el comandante más político y comprendiendo los derechos de la guerra, hizo poner en tierra a estos prisioneros y  la Hna.’. Paire fue enviada a unirse al general en su campo. Este evento hizo gran ruido en el ejército. La conducta del jefe de los bandoleros fue apreciada, y sin la ayuda de la masonería esta Ill.’. Hna.’. hubiera sido víctima como los demás militares franceses, que encontraron la muerte en este lugar.

Nosotros citaremos aquí a muchos iniciados muy eruditos que se encontraban en este ejército: el bravo general Paire, el digno comisario ordenador H.’. Michaud, el sabio capitán Prestiea, Manteiga, Bataglia y otros.

Marc Bedarride permanece algún tiempo acampado sobre la colina de San Giovani, pero él venía cada día a comer a la casa del P.’. Douandrea Médoura, rico propietario, cuya casa de campaña estaba por encima del campo, cerca del mar, frente a Messina. Este iniciado se dirigió con frecuencia al V.’. de Reggio, dónde el tenía un pie a tierra en la casa del P.’.don Faustino, masón distinguido. Durante la estadía del ejercito en la antigua Grecia, los Misraimitas de este país, se reunieron muchas veces para fraternizar con sus HH.’. franceses. Es en el V.’. de Reggio que en un banquete solemne, el Ill.’. H.’. Michaud fue proclamado 65º G de la orden por el P.’. Marc Bedarride.

Terminada esta campaña, este oficial se dirigió al V.’. de Milán, donde él obtuvo el permiso de ir a tomar las aguas de Lucques, necesarias para su salud. Estando en Florencia él tomó conocimiento con el P.’. H.’. Tassoni, Embajador del reino de Italia, cerca de la corte de Etruria. Este plenipotenciario era un iniciado perfecto, uno de los G.’. M.’. de nuestra orden; él le pidió a Marc Bedarride quedarse algunos días en este V.’. donde se encontraba un número de iniciados de la más grande distinción: él estaba satisfecho de su manera de razonar en masonería; así había tenido siempre un lugar reservado en su mesa y una estadía en este V.’. le fue muy agradable, tanto más que él fundó la R.’.L.’. de SAN NAPOLEÓN, compuesta por masones ocupando los más altos empleos tanto civiles como militares y del que el Ill.’. general Radet era del número. El P.’. Tassoni fue el Ven.’.

De allí Marc Bedarride se dirigió al V.’. de Livourne para visitar a uno de sus parientes, Jacob Bedarride, cuyo digno padre figura en esta obra. Él fue recibido por esta familia con la demostración más fraternal y presentado al Esc.’. H.’. Mathieu Lesseps, cónsul general de Francia, que experimentó la más grande satisfacción de conocerlo y de conferenciar con él sobre la parte científica de nuestra arte. Es durante su estadía en este V.’. que se decidió que un banquete fraternal sería celebrado en el V.’. de Pisa, donde los principales iniciados de la Toscana serían invitados. Marc Bedarride se encarga de convocar a aquellos del V.’. de Florencia; se tomó un día para esta solemnidad. A la hora indicada se vio llegar a embajadores, generales, magistrados e Ill.’. HH.’. de todos los rangos de diversos VV.’. Esta grande asamblea fue presidida por el Ill.’. general H.’. Gavaux; se dio la luz al joven Bacri, cuya inmensa fortuna es conocida en las cuatro partes del mundo. Luego de la admisión de este joven neófito tuvo lugar un banquete; esta fiesta, de las más brillantes, terminó al despuntar el día con una colecta considerable a favor de los indigentes.