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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progresoOficial del Estado Mayor de la Armada Antigua, Por
MARC BEDARRIDE
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos
Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS
ESTACIÓN 25
En el año del mundo 5519, Majoragio, Marco Antonio, nació en la V.’. de Majoragio, cerca de aquella de Milán, descendiente de la raza de los antiguos PP.’. Insubrianos. Él no fue menos célebre que sus ancestros en conocimientos y elocuencia; él fue iniciado en 5536, fue profundo en nuestros sagrados misterios y se hizo admirar por sus altas luces. La parte que él tomó en la prosperidad de nuestra Orden en Milán, a imitación del antiguo G.’. C.’. Majoragio su predecesor, le otorgó una gran reputación. Él dio pruebas de su celo y de su adhesión a nuestra orden y fue de una gran utilidad a la juventud de Italia; él hizo adoptar en las escuelas la costumbre de la declamación de nuestros antiguos PP.’., esa que hizo florecer la elocuencia en este país. El llegó a la sublime dignidad de G.’. M.’. ad Vitam 90º y último grado y murió a la edad de 41 años, en 5560, lamentado por todos aquellos que lo habían conocido.
El año del mundo 5550, Ticho-Brahe, nació en el V.’. de Kund-Strup, en el país de Schom, cerca de Hilsinbang; el P.’. George, uno de sus familiares, le hizo dar una brillante educación. Este joven Lobatón dejó entrever tanta inclinación por las ciencias que se lo envió a Leipsick, para estudiar mejor. A instancias de sus maestros, Ticho-Brae hizo observaciones astronómicas, y había apenas alcanzado la edad de 14 años cuando comenzó a considerar la astronomía como una cosa divina y busca profundizar esta ciencia. A los 15 años se observó en él tanta sabiduría e inteligencia que él fue admitido en nuestros sagrados misterios antes del tiempo querido por nuestros dogmas; su celo y su perseverancia en el arte que venía de abrazas fue un presagio para nuestros PP.’. que este joven iniciado concibió el precio del alto favor que venían de otorgarle.
En 5572, este hijo de la luz vino al V.’. de Rostock, dónde él se reencontró con un joven Danés que había sido rechazado del templo de Misraim, en el V.’. de Leipsick. Este profano creyendo que su rechazo era la obra de Ticho-Brae le hizo reproches amargos al punto que esto siguió en un duelo donde este iniciado perdió su nariz, y se hizo una tan artísticamente que apenas se percibía que él tenía una postiza.
En 5580, él vino a Copenhague, a la edad de 24 años; él hizo descubrimientos asombrosos, y fue en este V.’. que él recibió el 33 grado en recompensa de sus trabajos. Este H.’. era de una simplicidad y de una modestia sin igual. A pesar de su mérito él se casó con una joven paisana que había encontrado de su gusto. Este matrimonio lo enemista con toda su familia, lo que le hizo tomar la resolución de viajar. Él se dirigió primero a Italia, y es en este V.’. de Milán que luego de diversas conferencias con el decano de la orden, el P.’. Lamazzi, Jean Paul, famoso pintor y sabio en las bellas letras, que habiendo reconocido en él las cualidades de un verdadero iniciado, lo introdujo en el templo de Misraim, situado en un lugar ignorado de los profanos. Es en este lugar sagrado que Ticho Brae recibió sucesivamente los grados de la segunda y de la tercera serie. El visita luego los principales VV.’. de Italia donde él recibió los elogios que eran debidos a sus altas luces, y pasa a Alemania donde diversos príncipes quisieron retenerlo, ofreciéndole empleos dignos de su mérito y de su genio; él los rechazó con reconocimiento; mas cuando Federico II, rey de Dinamarca, le hizo el ofrecimiento de darle la isla de Ween con una fuerte pensión, esta proposición le convino mucho, y la aceptó. Luego de haber visitado su dominio, él hizo construir el castillo de Duranibourg, o villa del Cielo, así como la torre maravillosa de Stellbourg donde el trabaja en sus observaciones y en tantos otros objetos que han hecho la admiración de todos los sabios que fueron a visitarlo a estos lugares. Diversos monarcas lo honraron con su visita, lo que atrajo sobre él el odio de los envidiosos, hombres de tinieblas, que emplearon todos los medios para hundirle. Aunque el P.’. Ticho-Brahe hubo ocultado cuidadosamente su título de iniciado, y que él no recibía en su dominio mas que aquellos que pertenecían a la serie cabalística, sus enemigos aprovecharon estas circunstancias para hacerle considerar como un delito a los ojos de su benefactor quien, empujado por sus cortesanos, le retiró a Ticho-Brahe su pensión y su bienvenida; esta desgracia inmerecida le hizo salir de Dinamarca donde él había adquirido tanta gloria por sus trabajos. Él pasó a Holanda, de allí a Praga, donde murió a la edad de 55 años en 5605; muy versado en la medicina, la química y otras ciencias que lo ponían en una posición de ser útil a sus semejantes, él curó en sus viajes a un gran número de individuos, atacados de dolencias incurables; él distribuyó gratis los medicamentos compuestos por él. Él era bueno, benefactor y de una perseverancia a toda prueba, lo que hizo que fuera estimado durante su vida y venerado después de muerto. Él descendía de una familia muy ilustre, originaria de Suecia, que había venido a establecerse a Dinamarca.
En el año del mundo 5596, Zacutus, sabio israelita, fue iniciado en el templo de Misraim en el V.’. de Lisbonne, donde él profesaba la medicina con talento; él no se distinguía menos en masonería, aunque nuestros trabajos no se ejercían sino en el más grande misterio; él no retrocedió jamás ante el peligro para ir a ayudar a sus HH.’.; lamentablemente para él y para la orden, él fue obligado en 5628, a irse de Portugal de acuerdo a la ordenanza que expulsaba a los Israelitas de esos lugares. Este P.’. había llegado a la cima de la escala misteriosa y había merecido el título de G.’. M.’. ad-Vitam 90º y último grado. Él tomó el partido de dirigirse desde Holanda donde él profesaba la medicina al V.’. de Ámsterdam y a aquel de la Haya; habiendo sabido por un iniciado alemán que un tal Wolphart, su compatriota, que había viajado durante muchos años en Egipto, en Portugal y en Inglaterra, llegado a su hogar, había hecho correr el rumor que él había encontrado en la tumba del P.’. Christian un libro en pergamino, escrito en caracteres jeroglíficos, conteniendo los secretos de la orden y dando a los iniciados la clave de todas las ciencias de la naturaleza, y que aquellos que serían admitidos a la participación de los trabajos ejercidos en el colegio que él venía de establecer, serían perfectos videntes, que su nueva secta era conocida bajo el título de hermanos de la Rose-Croix, apodada invisible, ejerciendo sus misterios a la sombra de la noche.
El G.’. M.’. Zacutus, nos dijeron, habiendo obtenido la dirección de Wolphart, se acuerda que en 5607, este iniciado Alemán, llegado de Egipto, había venido a consultarlo a su paso por Lisbonne, y solicitar de él un aumento de salario; que según el proyecto que él le había confiado de organizar un nuevo sistema masónica desde su llegada a Alemania, y viendo que él era llevado por la innovación, le aconseja no hacer nada y juzga conveniente por el bien de la orden, no otorgarle nada, ni darle los documentos que él deseaba concerniente a su grado. Es de este colegio, establecido por Wolphart, que han salido los iluminados de la Germania, de España y de otros países. Nosotros guardaremos el silencio sobre las persecuciones que los miembros de esta secta han experimentado en diversos países, atento a que la historia habla bastante. El sabio Zacutus, luego de haber recorrido una carrera de 66 años, gloriosa para él pero llena de tribulaciones, trabajando constantemente por la gloria del Todo Poderoso, la prosperidad de la orden y el bien de sus semejantes, murió en 5646, hombre de bien, dejando para la posteridad documentos dignos de su genio.El P.’. Orobio, israelita Español, fue obligado como otros iniciados a disimular para conservar su tranquilidad y sus dominios, y no alejarse del lugar que lo había visto nacer; este P.’. tuvo un hijo a quien dio el nombre de Orobio Isaac, y para ocultar que él era israelita, lo apodó Orobio don Balthazar.
Este joven Lobatón fue elevado secretamente según la ley de Moisés, recibió una buena educación, y a la edad querida por nuestros dogmas, su padre le acordó la luz. Don Balthazar se hizo famoso en medicina y en metafísica, su saber le hizo merecer el título de lector en la universidad de Salamanca, y más tarde ejerció la medicina con éxito en el V.’. de Sevilla. Fue allí que este H.’. sostuvo calurosamente una discusión con profanos, para demostrar la inocencia de muchos iniciados que gemían desde hacía largo tiempo en una prisión afrentosa. El solo interés que él manifestó en su favor, le hizo suponer que él mismo pertenecía a esta secta y de profesar en silencio la ley judaica. Sus adversarios irritados de la potencia de su razonamiento, se empeñaron en acusarlo; él no tardó en ser arrestado y hundido en un calabozo tan estrecho y tan afrentoso que apenas se podía sostener. Su resistencia a no querer divulgar nada lo dejó librado a los interrogatorios; él soportó los tormentos más horribles sin perjurar; es a esta su firmeza, su coraje y su perseverancia en el bien y por encima de todo a la esperanza que él tenía en la justicia divina, que él cansó a sus perseguidores, al punto que luego de tres años de suplicio él fue puesto en libertad, pero constreñido a expatriarse. Salido de la Península, don Balthazar vino a establecerse algún tiempo en el V.’. de Toulouse, donde él ejerció la medicina; fatigado de no poder fraternizar ni con los hijos de Israel, ni con los iniciados, él tomó el partido de dirigirse al V.’. de Paris. Habiendo conocido en esta capital que el sabio médico Pierre, Belon-Mansaux, estaba de retorno de su gran viaje por Grecia, Judea, Egipto y Arabia, donde este iniciado había adquirido los altos conocimientos de nuestro arte, él resolvió ir a visitarlo con el objetivo de tener algunas conferencias con él, tanto masónicas como médicas. Belon lo acogió con bondad tomó parte de sus desgracias, fue vivamente conmovido por las tribulaciones que él había sufrido en su ingrata patria y lo incita fraternalmente a no hacerse conocer como iniciado mientras él permanezca sobre el suelo francés; porque yo mismo, le dijo él, desde mi regreso a Francia, guardo la incógnita a este respecto, estando persuadido que este título me sería dañino en la alta sociedad y entre las personas de alcurnia; yo espero una época más favorable para hacerme conocer y fraternizar con mis HH.’., que, a pesar de mi aislamiento, yo estaría siempre listo a socorrerlos en el peligro como ya lo he hecho a favor de un H.’., quien languidecía en una prisión por una módica suma de 300 francos que el debía a un individuo de estos lugares; yo he saldado la deuda de este infortunado padre de familia, yo lo he puesto en libertad y le he hecho ignorar el nombre de su benefactor. Poco tiempo después Pierre Belon fue asesinado por uno de sus enemigos.
El P.’. don Balthazar se dirigió al V.’. de Ámsterdam, siendo acogido con entusiasmo tanto por sus correligionarios como por los iniciados de estos lugares presididos por el G.’.C.’. Ruisdaal, del V.’. de Harlem quien, por sus cuidados fraternales obtuvo una gran clientela, adquirió una gran reputación por su altas luces; él retomó su verdadero nombre de Orobio Isaac, y fue elevado sucesivamente hasta el 90º G.
Es en este V.’. que él tuvo conocimiento del célebre iniciado Francois Bernier, nativo de Angers, famoso médico de la Facultad de Montpellerm que venía de las Indias orientales, donde él había adquirido una gran reputación como primer médico del gran Mogol. Este sabio había venido a Ámsterdam para poner al día sus sabios escritos que lo han inmortalizado; ellos tuvieron juntos muchas conferencias sobre nuestra institución de la que uno y otro quedaron satisfechos.
El P.’. Bernier retorna al V.’. de Paris donde termina su brillante carrera.
El sabio Orobio Isaac trabaja sin cesar a la gloria del Todo Poderoso y para esclarecer a sus semejantes, muriendo en 5694, dejando para la posteridad documentos que lo hicieron vivir eternamente.