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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progresoOficial del Estado Mayor de la Armada Antigua, Por
MARC BEDARRIDE
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos
Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS
ESTACIÓN 21En el año del mundo 5166, Majoragio, iniciado del V.. de Milán, luego de la destrucción de esta ciudad por Federico I, se refugia sobre los bordes del mar Adriático, con el objeto de embarcarse para ir a reunirse con un tío que desde hacía mucho tiempo estaba viviendo en Egipto. Llegado al V.. de Venecia, desprovisto de todo, tuvo la felicidad de hacerse reconocer por HH.., que le procuraron trabajo; así Majoragio estuvo pronto en condiciones de embarcarse en un navío que hacía vela hacia Sicilia, a pesar de su vivo lamento de irse de aquellos que merecían todo su afecto.
Llegado al V.. de Palermo, él recibió la misma acogida que tuvo en Venecia; pero el deseo que tenía de reunirse con su tío, le impulsó a aprovechar un navío napolitano que había tocado Palermo, haciendo vela para Egipto; él tomó lugar a bordo. Por efecto del azar se encontraban sobre este mismo navío tres jóvenes iniciados que se dirigían también a Egipto. Al favor de los signos masónicos, los cuatro hijos de la luz se reconocieron con gozo, y la amistad fraternal pronto los puso en contacto. Entonces ellos resolvieron que cada uno de ellos haría el relato de su vida para burilarlo enseguida sobre sus tablas y depositarlo a su retorno en los archivos de sus V.. respectivos.
Majoragio siendo el de más edad y poseyendo grados superiores tomó la presidencia e invita al más joven a comenzar. Este H.. se explica en estos términos:
Mis Ill.. HH.. yo me llamo Jacomo Osilius, del V.. de Popoli, en el Abruzze, en otro tiempo morada de los Samnitas. Mi familia desciende de este antiguo pueblo virtuoso y guerrero, entre los cuales se encontraban PP.. esclarecidos, y a quien los Romanos tenían tanta envidia, que ellos hicieron todo para someterlos.
Fue en el año del mundo 4329 que Papirius Cursor, dictador Romano, hizo una horrible carnicería y tomó la ciudad de Lucerié. Enseguida este pueblo generoso fue destruido por las legiones Romanas, Samnium era la capital de esta nación. Allí residía un Consejo Supremo de nuestra institución; allí estaban los PP.. Frontanos, Caracenos, Pelignos, Marucianos, Picentinos, Vestinos y los Hirpinos, todos miembros de la nación Samnita. Este pueblo estaba vestido con trajes de diversos colores, y llevaba armas enriquecidas con oro y plata; estaba gobernado por sabias leyes que punían rigurosamente a aquellos que se apartaban de la virtud, luego de haberlos declarado infames. Iniciado hace 10 años, yo me hice acreedor a la estima y el apoyo de nuestros HH.. y por encima de todos los favores de la orden, y alcancé el grado 33. Desde hace algún tiempo, Ill.. FF.., nuestra institución soporta tribulaciones de parte de aquellos que quisieran extinguir la luz, de suerte que nuestros PP.. ha sido constreñidos a suspender sus trabajos. Algunos iniciados devenidos sospechosos han sido hundidos en calabozos, y mi padre advirtió que una suerte similar me estaba reservada, y me aconsejó hacer un viaje. Munido de recomendaciones para muchos negociantes del V.. de Nápoles, yo me dirigí; mas una carta de mi padre me impulsó a no quedarme mucho tiempo en esta ciudad, por su tranquilidad y la mía. Esta es la razón por la cual me embarqué inmediatamente en este navío, el único que, por el momento, estaba a la vela.
He aquí, Ill.. HH.. el corto relato de mi historia y las únicas nociones que puedo darles sobre el lugar que me ha visto nacer.
El segundo iniciado se expresa así: Mis Ill.. HH.. yo me llamo Kiell; yo nací en el año del mundo 5140, en la antigua tierra de los Pites, hijo de un P.. Scott, propietario de un dominio en el V.. de Kil, cuyos ancestros habían consagrado una parte a nuestra institución. Los deseos de mi digno padre, yo recibí la luz Misraimita a la edad de 17 años, y en recompensa de mi celo, yo llegué al sublime grado de Masón Adepto. Deseando viajar, yo comencé a llevar mis pasos a los VV.. de la tierra de Albio, donde yo burilé sobre mis tablas la marcha de la masonería en esta región, y de qué manera se había aclimatado: pero antes de entrar en este detalle, yo les quiero hacer conocer el origen de nuestra institución en los Estados de los Pites y de los Escoceses.
Poco tiempo después que el gran Misraim hubo civilizado la tierra llamada Sémia, luego Misraim o Egipto, los PP.. delegados se dirigieron a diversas partes del mundo. En esta época la llama de la razón y de la verdad fue llevada por los descendientes de Gomer a nuestra isla, y a aquellas que le son vecinas. Los Pites iniciados que estaban establecidos bajo la dirección del P.. Feargus, decano de la orden, consolidaron definitivamente nuestra institución y ejercieron nuestros augustos misterios.
Un pequeño número de Escoceses fue admitido; es entonces que por su mezcla los dos Estados de los Pites y de los Escoceses no formaron más que uno solo bajo la dirección del sabio Feargus.
Luego de algún tiempo los principales habitantes de los VV.. de Albion hicieron venir de Grecia y de Italia, arquitectos y obreros de todo tipo para construir pomposas habitaciones: a fin de que la mayor Gran armonía reine entre los obreros del país y estos extranjeros, iniciados, que siendo parte, formaron una corporación de sus cuerpos, semejante a la masonería para su organización solamente, y los arquitectos más hábiles fueron los vigilantes.
Esta asociación tomó importancia por las construcciones que ella hizo de muchos edificios de una rara belleza. Estos hábiles obreros elevaron Burgos y villas justo hasta la llegada de Julio Cesar con sus legiones que llevaron el terror a este país. Este evento suspendió momentáneamente sus trabajos.
En el año del mundo 4561, un gran número de obreros masones vinieron de las Galias y fueron admitidos en la corporación; los trabajos se aceleraron de tal suerte que este país se hizo más y más floreciente. Esta corporación crecía día a día, y las personas de una alta alcurnia que fueron agregadas tomaron una tal influencia que ellas hicieron imponer un tributo a cada miembro, lo cual disgustó a muchos de entre ellos que se retiraron, e impidió ingresar a los otros; pero a cambio, las personas opulentas y distinguidas fueron admitidas.
En el año del mundo 4928, el rey Athelstan, nieto de Alfredo el grande, coloca a su hermano el príncipe Edvin a la cabeza de esta corporación en calidad de G.. M.. ; poco tiempo después de su elección, él reunió a los principales miembros de la confraternidad en York, donde se fundó una gran logia a la cual se dieron reglamentos: esta corporación fue luego transformada en masonería simbólica, 1, 2 y 3 grado Adonhiramita. Es de allí que data el rito de York. Nuestra institución Misraimita que era profesada desde hacía largo tiempo por nuestros PP.. los Pites y los Escoceses, en nuestros VV.. continuaron apaciblemente sus trabajos hasta la llegada de los caballeros Escoceses, que habiendo tomado parte en la cruzada comandada por Godofredo de Bouillon, y que regresaron a sus hogares luego de la célebre batalla de Ascalón. Entonces los caballeros Escoceses que habían sido iniciados en Palestina, establecieron desde su arribo logias del rito Adonhiramita, tal como estaba organizado en Antioquía, y profesado después en este país.
Diversos grados de nuestra orden fueron alterados y adaptados a este rito que fue llevado a 25 grados, siendo aquel del Real Secreto el principal, y fue así que el Rito Escocés de Kilwinning tuvo nacimiento.
Nuestra institución es así venerada en Irlanda; desde hace siglos existe en el V.. de Raphot un consejo Supremo de Misraim, cuyos PP.. que lo componen son muy eruditos. He aquí todo lo que yo puedo enseñarte tocante a los eventos masónicos sobrevenidos en nuestros VV.. Yo deseo Ill.. HH.. que mi narración haya sido escuchada por vosotros con interés, y que el Todo Poderoso sea siempre el sostén de los Misraimitas. All..! All..! All..!
El tercer iniciado se explica en estos términos:
Muy Ill.. HH.. yo nací el año del mundo 5137, en el V.. de Batyra, cerca de aquel de Bathanée, sobre los confines de la Traconitia. Mi familia no era menos antigua e ilustre que aquella de nuestros queridos PP.., los Samnitas y los Pites, de los cuales venimos de tener el favor de escuchar la historia.Yo me llamo Zamaris, hijo del P.. de ese nombre, descendiente del sabio, virtuoso y guerrero G.. C.. Zamaris, de gloriosa memoria, del gran V.. de Babilonia, quien se inmortalizó tanto por sus virtudes como por sus altos conocimientos. Su veneración por el culto del gran Jehová le hizo recomendable bajo todos los informes. MI digno ancestro, luego de haber organizado una cohorte de caballeros defensores de la masonería, en número de quinientos, casi todos parientes, bien armados y disciplinados, salió del V.. de Babilonia y se dirigió sin obstáculos con los suyos al V.. de Valathé cerca de Antioquía, donde él se estaciona. HERODES EL GRANDE habiendo tomado conocimiento de la llegada de este cuerpo de hombres virtuosos comandados por el G.. C.. Zamaris, conocido por su genio, le hizo venir cerca de él, lo recibió con todas las atenciones debidas a sus bellas cualidades y le ofreció tierras cerca de Bathaneé y sumas considerables, lo incita a construir un burgo y le dice al irse: que él esperaba de él y los suyos que hicieran todos sus esfuerzos para rechazar todas las excursiones que los hombres de malas intenciones de la vecindad hacían para pillar a los habitantes y desvalijar a los viajeros.
Zamaris acepta esta generosa proposición con la expresión del más vivo reconocimiento y se dirigió a los lugares designados. Luego de haber tomado posesión de su nuevo dominio el puso manos a la obra y construyó un burgo que el llamó Batyra; a cada uno de sus ángulos él hizo levantar una torre bien fortificada para defenderse; en aquella que miraba al oriente, hizo construir un templo subterráneo para celebrar nuestros augustos misterios, y en el centro del burgo elevó un templo al Eterno para el ejercicio de su santa ley. Así este V.. se hizo más y más considerable, y el fue visto por los hijos de Israel como una segunda Jerusalén y por los iniciados como una segunda Memphis.
Mi digno ancestro Zamaris hizo triunfar el culto de Jehová y prosperó nuestra orden venerada. Este sectario de la verdad trabaja sin descanso para el objeto que se había propuesto, aquel de ser útil a sus semejantes, lo que le hizo honrar durante su brillante carrera y agradecer profundamente luego de su muerte. Llegado a una edad muy avanzada, su hijo Jacim Zamaris, G.. C.. distinguido, lo reemplaza en sus grados y dignidades, lo imita en todo y por todas partes y adquiere a su turno una extraordinaria reputación. En fin, luego de haber dormido con sus padres, su hijo Felipe Zamaris le sucedió.
Este G.. C.. estaba dotado de tantos méritos que Agrippa, soberano de este país, le tomó afecto, y habiendo reconocido en él todas las cualidades de un hombre de guerra lo nombra general en jefe de sus ejércitos. Este guerrero, tanto por su bravura como por su valor, se convirtió en un gran capitán que hizo su nombre inmortal por todos sus grandes hazañas.
Nuestro V.. adquirió bajo mis ancestros un tal renombre que vinieron de diversos lugares para habitarlo. Batura fue respetada y protegida por todos los soberanos, desde Herodes el Grande hasta la llegada de la primera cruzada, y no pagó ningún impuesto.
Los conquistadores cruzados que eran iniciados en el rito Adonhiramita lo adaptaron a su creencia, sabiendo bien que la masonería les sería de gran apoyo en Palestina y en otros lugares, Este nuevo sistema fue propagado. Los naturales de este país, que hasta entonces no habían podido penetrar en nuestros santuarios, fueron admitidos, y es así que este rito masónico, siguiendo esta nueva marcha, hizo rápidos progresos en diversas regiones y sobre todo alrededor de los caballeros cruzados en sus hogares, así como viene de decir nuestro M.. Ill.. H.. Kiell en su narración.
¿En un estado tal de cosas que deberían hacer los iniciados de esos tiempos? Alejarse de toda alianza profana, profesar en el silencio de la noche la sana doctrina de Misraim, lo que tuvo lugar en diversos puntos del triángulo y luego de la opinión saludable del S..G..C.. de nuestra orden venerada que residía en el V.. de Jerusalén.
Mis ancestros del V.. de Batyra suspendieron en apariencia sus trabajos científicos, pero el fuego sagrado fue constantemente alimentado. Luego, los discípulos de Misraim fueron reducidos a un pequeño número; ellos redoblaron la vigilancia para las admisiones, atendiendo que nuestro país estaba agitado por la guerra.
El año del mundo 5152, la segunda cruzada vino a llevar desolación a nuestros países. Este mismo año, Abraham Zamaris, mi tío, iniciado muy esclarecido, rígido observador de nuestros dogmas y de la ley de Moisés, poseyendo una gran fortuna y estando a la vez de viaje, recorrió Italia y fue a habitar el bello V.. de Trieste. Una joven de nuestros correligionarios fijó su atención y vino a ser su querida mitad. Este digno H.. el más feliz de los esposos, permanece el espacio de diez años en paz y prosperidad, querido y venerado por todos aquellos que le conocieron. Sus raras cualidades no hicieron más que aumentar su felicidad, y de tiempo en tiempo él nos hacía parte de su felicidad; su solo lamento era no poder obtener un Lobatón de su himeneo para dejarle, decía él, los tesoros de los conocimientos secretos de la naturaleza que él había adquirido por sus largos y penosos trabajos y sus profundas meditaciones.
Hace apenas un año que este hombre virtuoso había terminado su brillante carrera y que por su última voluntad, me lega una parte de sus bienes así como todos sus archivos; siendo necesaria mi presencia en estos lugares yo me dirigí allí con apresuramiento, el corazón lleno de dolor, por esta triste novedad que había llevado la desolación y el duelo en nuestra familia. Yo fui recibido por mis nuevos parientes con la más grande amistad. Me hicieron proposiciones para quedarme en este V.. pero el amor de mi país y de mi familia estaba sobre todas estas consideraciones; yo rechacé su oferta generosa, y habiendo terminado mis asuntos yo me dirigí al V.. de Venecia y de allí a aquel de Partenope donde yo tomé lugar en este navío; luego permanecí a bordo preocupado de mis asuntos y sin haber tenido ningún diálogo con los otros pasajeros. Gracias al signo característico que habéis intercambiado yo tuve la dulce satisfacción de tener vuestro fraternal reconocimiento, por lo que yo agradezco al gran Jehová!
Pero antes de terminar mi relato yo debo hacerles conocer la marcha progresiva que yo seguí en nuestra orden: a los trece años recibí la luz, a los quince había pasado por la Cámara del Centro, a los diecisiete yo había ya residido sobre el Hor Arara saliendo de la santa Arca. Aprovechando las sabias lecciones de los iniciados, mis maestros, yo atravesé sin pena la barrera que separa el dominio de los Caballeros de la Cruz, y a los veintiún años yo fui llamado a ser parte del consejo de los SS.. PP.. de la Rosa Creciente, 46º grado. He aquí que a poco de dos años yo tuve la dulce satisfacción de ser clasificado entre los Grados 66 y decorado con la estrella sagrada de Misraim que desde entonces descansa sobre mi pecho. ¡Puedan ustedes estar tan satisfechos de mi relato como yo lo estoy de los vuestros! Yo dirijo mis oraciones al Todo Poderoso para que él se digne hacernos arribar a buen puerta a nuestro destino! Si el azar lleva vuestros pasos al V.. de Batyra, lugar de mi nacimiento, sabed vosotros que tendréis un H.. que hará todo por haceros la estadía agradable y hacerles disfrutar de las dulzuras de la más perfecta fraternidad! All..! All..! All..!
El P.. Majoragio comenzó así:
Nacido en el V.. de Milán, el año del mundo 5134, de una familia tanto antigua como distinguida, mi parentela es grande y cuenta en su seno iniciados muy esclarecidos; yo pienso que con el auxilio de la Divina Providencia, ella continuará teniendo entre sus miembros, a masones en todos los siglos. Mis ancestros descienden de los PP.. Insubrienos; yo tuve la desgracia de ser huérfano a mi más tierna edad. Uno de mis tíos se preocupó de mi educación, me hizo aprender su profesión de artista en miniatura y fue mi maestro en este arte del mismo modo que en la masonería. Porque es de él que yo obtuve la luz. El me guía en el sendero de la salud, y es por sus sabias lecciones que yo llegué al grado 77 de la orden.El año del mundo 5163, yo tuve el dolor de perder a mi tío que me servía de padre y yo vine a ser el gerente de sus bienes, según su voluntad, justo hasta el retorno de uno de sus hermanos al cual había legado todo lo que poseía y que estaba en Egipto desde hacía numerosos años.
En esta época yo había, por mi propio trabajo, amaso una pequeña fortuna, que, junto con aquella que mi padre me había dejado, me permitió vivir felizmente, pero un evento que ustedes van a conocer me privó de todo de golpe.
Antes que nada, yo voy a hacerles el detalle de mi V.. situado en una planicie de muchos ríos, regada por el flujo del Tesino.
Este lugar de delicias, desde la primer edad hasta el año del mundo 3424, estaba habitada por los Insubrienos; en esta época los Galos, comandados por Belovese, vinieron a conquistar este país y encontraron su posición tan magnífica, que ellos construyeron una ciudad a la cual dieron el nombre de Milán, que se convirtió en la sede de gobierno de este país. Los sectadores de nuestra Institución, en pequeño número entre los Insubirenos, estaban en relación con los discípulos del S.. G.. C.. Antenoro, en el V.. de Padua; ellos se multiplicaron, propagaron la sana doctrina de Misraim, fundaron templos en los VV.. de Bergamo, Brescia, Cremona y otros de esta región. Los dignos retoños de los masones insubrienos prosperaron justo hasta el año del mundo 3782, época en la cual las falanges romanas se hicieron dueñas de estos bellos países. Entonces nuestros HH.. fueron obligados a trabajar bajo el velo del más profundo misterio, pero felizmente por corta duración.
La luz se hizo un día a través de las nubes espesas, y el eco de los malletes de los decanos de nuestra orden repicaron de nuevo en este inmenso V.. Esta fue la señal de la actividad: durante una larga serie de años la paz, la concordia y la caridad, junto a los trabajos científicos de nuestros PP.. fijaron la atención de los iniciados de los VV.. lejanos, al punto que un gran número de estos sabios masones vinieron a visitar nuestros templos; pero por una fatalidad inesperada, en el año del mundo 5166, Beatriz, esposa de Federico I, amo de este país, tuvo el deseo de venir a visitar esta grande y soberbia ciudad de Milán.
Hombres ambiciosos, que no tenían nada que perder, formaron un partido e imaginaron ofender a aquella que debía ser respetada y festejada en su nuevo Estado. La rebelión llegó a su cúspide, Beatriz fue insultada y no escapó sino por un milagro de las manos de estos frenéticos.
Federico habiendo sabido del poco respeto que los habitantes de Milán habían tenido por su esposa, quiso vengarla; él vino alrededor de este gran V.. con un ejército, lo arrasa Completamente, y una parte de sus habitantes perdieron la vida.
Por un efecto de la Providencia, yo me salvé de este desastre abandonando todo lo que poseía, y no fue sino en el V.. de Venecia que yo tuve la felicidad de hacerme reconocer por los iniciados y recibir los beneficios de la fraternidad, que justo ahora yo tengo la satisfacción de poder acordar a los HH.. viajeros y necesitados. Nutrido de esta filosofía que es el accesorio de los hijos de la luz, yo redoblé mi celo, yo puse manos a la obra, y ayudado por nuestros PP.. los Venecianos, pronto estuve bien; entonces me embarqué a borde de un navío que hacía vela para Sicilia, que su renombre me había dado desde hacía largo tiempo el deseo de visitarla. A mi llegada, yo fui recibido por nuestros HH.. con las más grandes consideraciones, agradeciendo al Todo Poderoso de haber conducido mis pasos a este bello país donde tantos iniciados se han inmortalizado.
Como yo deseaba pasar algunos días en estos lugares, nuestros bien amados HH.. se ocuparon de procurarme trabajo para utilizar mi tiempo. Yo tuve la felicidad de pintar a una joven dama de una rara belleza y dama de honor de la reina, madre de Guillermo II, rey de Sicilia. Esta dama se sintió tan satisfecha por su retrato que ella difundió mi talento en la corte. La reina madre me hizo llamar, y yo tuve la satisfacción de hacer el retrato del joven monarca. Yo tuve también la felicidad de pintar a Étienne, hijo del conde de Perche, primo de la reina madre, así como a Pierre de Blois, preceptor de Guillermo el Bueno, y también muchos otros señores de estos lugares que fueron muy generosos a mi respecto.
Antes de irme de Palermo, yo quise visitar las principales villas de Sicilia, la más bella de las islas del Mediterráneo. Yo comencé por la villa municipal de Enna, situada sobre una montaña elevada en la cima de la cual se encuentra una de las planicies más felices, admirable por su situación y todos los objetos que se ofrecen a la vista. Esta montaña es tan escarpada todo alrededor, que no se la podría trepar sin conductor; ella está rodeada de lagos, cubierta de plantas aromáticas y de arbustos que se mantienen verdes todo el año. Su plataforma está embalsamaba por los perfumes de las flores de todas las especies y de todos los matices que calientan y recrean la vista de los viajeros, de manera que saliendo del V.. de Enna, uno se encuentra en estas praderas dignas de curiosidad. Ellas están atravesadas por muchos arroyos saliendo de esta montaña rodeada de precipicios. Más allá, se descubre un bosque magnífico que se puede comparar a un soberbio jardín; luego de haberlo atravesado, se llega a una gran caverna en la cual se percibe una apertura subterránea donde uno no osa penetrar.
Es por allí, dijo mi conductor temblando, que Plutón apareció de golpe montado sobre su carro, y que luego de haber tomado de estos lugares a la joven y bella Libéra, llamada de otra manera Proserpina, él retorna a los infiernos por este mismo camino con esta joven diosa, hija de la célebre e inmortal Ceres. Tal es por lo menos el relato de los habitantes de este país.
Después de las nociones que yo había recibido, en el V.. de Palermo, sobre el antiguo templo de Misraim del V.. de Enna. Contiguo a aquel de la diosa Ceres, donde yo observé todavía los restos, yo no tuve mucha pena en adivinar que era en este vasto subterráneo que se hacían sufrir las pruebas a los neófitos. Yo pregunté a mi conductor si él no había oído jamás decir que este lugar había servido de asilo a los antiguos iniciados.
Ciertamente, señor, me dijo él, nuestros ancestros narran que es por esta abertura que los FRANCHI MURATORI enviaban a sus novicios a los infiernos, y que luego de haber sido consagrados hechiceros y haber recibido el poder diabólico de transformarse de diversas maneras, ellos retornaban a sus hogares, del cual todavía ve usted las ruinas, de donde ellos salían todos los días a la hora de la medianoche para ejercer en la campaña sus execrables sortilegios.
Estas palabras me hicieron reír. Entonces este bravo hombre, todo asombrado, me dijo con un aire de inocencia: si usted supiera todos los relatos fabulosos que se hacen sobre esta secta infernal, usted se estremecería de pavor por encontrarse en estos lugares. Apenas hubo terminado que un pájaro de un tamaño prodigioso, ocultado en un follaje de arbustos, volando al salir hacia nosotros, hizo tal ruido que espantó a este bravo hombre supersticioso, quien aferrándose a mí, exclamó: ¡Señor! Salvémonos, o estamos perdidos.
Yo lo calmé lo mejor que pude y le pregunté si no conocía a algunos iniciados en la ciudad de Enna; él me respondió que se pretendía que existían todavía, pero que salían durante la noche, transformados de manera de no poder ser reconocidos, que era todo lo que me podía decir al respecto, y que, cualquier suceso infeliz que pudiera ocurrir en este país se le atribuía a estos iniciados, que si se los pudiera descubrir se los quemaría sin otras formalidades. Luego de este relato, yo me guardé bien de hacerme reconocer. Satisfecho de lo que había visto y admirado, yo fui a dormir en el V.. de Enna, y desde el amanecer yo me puse en ruta y continué mi viaje. Yo me dirigí al monte Gibel, mejor conocido bajo el nombre de monte Etna, la más remarcable de todas las montañas de Sicilia. Su cuerpo es inmenso: se ven aquí y allá viñas y bosques admirables. Su cima esta cubierta de nieve, y a veces, en la oscuridad de la noche, lanza torbellinos de fuego que se reducen en piedras calcinadas y en cenizas ardientes saliendo de una abertura muy grande. Estas erupciones causan algunas veces estragos considerables en los alrededores y ofrecen fenómenos tan sorprendentes como espantosos.
Es en el centro de esta montaña, me dijo mi conductor, que Vulcano tenía su forja, según lo que relatan las buenas gentes de este país; la isla de Sicilia está toda excavada, sus entrañas están llenas de fuego y de azufre, sus ramificaciones se extienden en los países más lejanos, el Vesuvio también, y según las observaciones de los sabios de la antigua Parténope, todas las veces que estos volcanes querían vomitar, se veía disminuir las aguar del mar sobre la rivera y tomar un color diferente.
Luego de haber meditado sobre los efectos de estos fenómenos, yo continué mi ruta y recorrí los principales VV.. de estos lugares. La Sicilia es tan fecunda en todo que ella fue llamada el granero de Roma. Para terminar mi narración sobre esta región, yo diré que nuestra antigua Institución ha sido en todo tiempo practicada con la mas grande regularidad y la más estricta observancia de nuestros estatutos y de nuestros dogmas, Yo guardo silencio sobre lo que todos los HH.. de Sicilia han hecho a mi respecto, pero mi reconocimiento por ellos será eterno!
...Determinado a continuar mi viaje, yo tomé lugar a bordo de este navío. Sin duda el Todo Poderoso nos había reservado este evento, a fin de que cuatro hijos de la luz celebrasen a la gloria de su santo nombre un triple aleluya, en medio del gran elemento, a ejemplo del P.. Noe en la santa arca.
¡All..! ¡All..! All..!La navegación fue de lo más feliz, dijo el P.. Majoragio. El navío napolitano entra en la rada de Ptolemaida. Pusimos pie en tierra; nuestra estadía en este lugar fue de corta duración.
Antes de dirigirnos al V.. de Jerusalén, nosotros quisimos visitar el Monte Carmelo y sobre todo la antigua morada del profeta Elías y el resto del dominio de los hijos de Misraim donde este profundo vidente los reunía en ciertas épocas para darles sus sabias y eruditas lecciones.
Cual no fue nuestra admiración al aproximarnos a esta inmensa montaña que, en muchos lugares de circunferencia, está cubierta de árboles frutales, y deja percibir un monte verdeante que, junto a los matices de las frutas, hace estos lugares de toda belleza y termina por deslumbrar los ojos de quienes los contemplan.
Llegados al pie de este monte nosotros percibimos muchas fuentes de agua límpida que manaba de este. Como nuestro conductor había tenido la sabia precaución de hacernos traer provisiones, nosotros nos pusimos al costado de una de estas fuentes, e hicimos una colación antes de subir este monte. Enseguida seguimos a nuestro conductor, y a poca distancia encontramos cerca de una gruta custodiada por un Musulmán que nos reconoció como extranjeros y luego de algunas preguntas nos hizo visitar el interior y nos dijo: esta gruta era el dominio del profeta Elías, del cual ustedes conocen sin duda la historia y los altos hechos; este lugar, luego de la elevación al Cielo de este santo hombre, ha sido respetado y venerado no solamente por los hijos de Israel sino también por las gentes de todas las creencias. Este discurso y el aspecto de esta caverna nos conmovió de tal manera que nosotros creímos percibir en el medio de una gloria radiante la figura de este profeta. Salidos de este lugar sagrado, continuamos nuestra ruta luego de haber dado algunas monedas al guardián. A poca distancia nosotros encontramos cerca de otra gruta que nuestro conductor nos dijo ser aquella de Eliseo, discípulo de Elías. Más alto todavía, en una situación admirable, vimos otra, custodiada también por un Musulmán, que nos enseñó que ese lugar estaba destinado a recibir a aquellos que venían a consultar al sabio profeta; esta gruta está tallada en la roca, una mesa y bancos de piedra hacen todo el ornamento. Luego que nos hemos satisfecho el guardián nos hizo continuar la subida; no lejos de allí vimos esta famosa fuente que el profeta Elías obtuvo del Eterno por sus plegarias; entonces nos encontramos cerca de una roca escarpada e inaccesible que, por una escalera interior, nos condujo sobre la plataforma del Monte Carmelo. Allí vimos las ruinas de un antiguo edificio rodeado de restos de una gran muralla; nosotros entramos en su interior y tuvimos gran pena al reconocer por su forma que este lugar era el dominio de los hijos de Misraim, donde ellos venían a celebrar nuestros augustos misterios y donde el profeta desarrollaba la santa Ley y las maravillas de la naturaleza a sus discípulos. Un solitario Musulmán que estaba estacionado nos dijo:
Este lugar ha sido visitado en todos los tiempos por filósofos de todos los países. Pitágoras, se dice, permaneció allí durante uno de sus viajes y quiso quedarse solo en la gruta del santo profeta, así como tantos otros que lo han imitado.
Cuando Vespasiano vino a conquistar este país, el G.. C.. Josefo Flavius había reunido un gran número de iniciados, ancianos de Israel, condujo a este conquistador y a su hijo Titus a este lugar donde fueron recibidos con júbilo; luego de un festín frugal, una larga conferencia tuvo lugar en la cual, por lo que se asegura, estos dos guerreros recibieron la gran iniciación.
Yo podría citarles todavía una infinidad de grandes hombres que se han dignado visitar este santo lugar y contemplar su bella situación. Salidos de este encierro dimos la vuelta a la plataforma desde donde se descubre una extensión inmensa; pronto nuestras miradas se dirigieron sobre la gran vasija del mar Mediterráneo, que no hacía tiempo atrás nosotros habíamos atravesado, y pronto sobre estos diversos VV.. de la Palestina, tan cerca de estos lugares, y que la puesta del sol hacía todavía mas imponentes.
Antes de retirarnos nosotros dejamos un tributo de nuestro reconocimiento al respetable anciano, guardián de este antiguo edificio.
Las tinieblas estaban por cubrir la superficie, nos era imposible retornar al V.. de Caifás situado al pie de este monte. Como nuestro conductor nos había prevenido que un solitario Italiano, de un carácter afable y de buena compañía, estacionaba sobre esta plataforma, resolvimos ir a encontrarlo y rogarle nos diera asilo durante la noche. Nos encaminamos hacia la punta de esta plataforma, del lado del sur, desde donde se observaba todavía mejor el vasto Mediterráneo y una infinidad de VV.. sembrados sobre la rivera y que encantaban la vista de aquellos que los contemplan; a poca distancia de allí nosotros vimos a un respetable anciano que nos dijo con un aire paternal: Extranjeros, sed bienvenidos, dignaos entrar en mi modesta morada y aceptad un ligero refresco, que pueda serles de agrado, porque yo se los ofrezco de todo corazón. Nosotros entramos en su celda ingeniosamente practicada en la roca; tomamos lugar sobre un banco cerca de una mesa; inmediatamente entraron algunos solitarios con platos cubiertos de frutas excelentes, productos de los árboles de este monte, que, con los restos de las provisiones que habíamos llevado, fueron suficientes para satisfacer nuestro apetito. Durante la comida hicimos conocer a este buen anciano el lugar de nuestro nacimiento, y le rogamos nos dijera cual era su patria y los motivos que lo habían llevado a venir a fijarse en este lugar.
Inmediatamente él nos respondió: porque ustedes lo desean yo los satisfaceré. Yo me llamo PRÓSPERO, nacido en Cozenza en Calabria. Luego de haber hecho mis estudios yo abracé la carrera eclesiástica, aunque mi inclinación natural me llevan a los viajes. Yo había concebido el deseo de visitar Tierra Santa, cuando yo fui golpeado por una visión en la cual el profeta Elías me apareció y me dijo de venir a vivir sobre esta montaña; entonces yo no dudé más en poner mi proyecto en ejecución: yo visité la Sicilia, la Morea, la isla de Candia, aquellas de Rodas, de Chipre y arribé a Ptolemaida, luego a Caifás donde yo vine a visitar muchas veces el Monte Carmelo.
Luego de haber reconocido la situación de esta morada, la mas ventajosa y la más agradable por su posición, yo me decidí a quedarme. Yo me ocupé de limpiar este lugar que estaba sembrado de tierra desde que los solitarios de Israel lo habían abandonado, siguiendo los eventos que los obligaron a irse. Poco a poco yo lo hice habitable y yo me fui juntando con estos hermanos que han venido en peregrinaje y que, como yo, han hecho voto de formar una comunidad, y lejos del comercio de los hombres nosotros vivimos felices y tranquilos sobre este monte donde el digno Elías y su discípulo Eliseo se inmortalizaron por tantos hechos milagrosos! Lo que atrajo sobre esta montaña un número considerable de personas de todos los rangos y de todas las naciones que nos hicieron el favor de venir a visitarnos y que antes de irse no dejan de hacernos muestras de su liberalidad.
Tal es en breve el relato abreviado de mi historia; si ella no puede interesarles les dejará por lo menos una alta idea de mi resignación a ejecutar las órdenes del santo profeta y servirá para hacer conocer que existen todavía hombres que saben sacrificar su existencia para vivir en la soledad y en la austeridad. Como lo hacían con una devoción sin límite los antiguos patriarcas desde los tiemp0os más antiguos! Amen.
Nosotros pasamos el resto de la noche, continúa el sabio Majoragio, con este venerable anciano y sus compañeros y a la aurora nos separamos de ellos, luego de haberles dejado muestras de nuestro reconocimiento.
Nosotros descendimos a Caifás donde pasamos algunos días y desde allí nos dirigimos al V.. de Tiro y enseguida a aquel de Jerusalén.
Luego de haber visitado esta santa ciudad y a nuestros HH.., nosotros nos separamos. El P.. Zamaris se dirigió al seno de su familia, Kiell viajó a Persia, Anilus al gran Cairo y yo al V.. de Alejandría para encontrar esta doble amistad fraternal que el azar nos ha procurado.