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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM
Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progreso

Por

MARC BEDARRIDE

Oficial del Estado Mayor de la Armada Antigua,
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos


Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS

ESTACION 08

OCTAVA ESTACIÓN

El año del mundo 3160, Sabathai-Manahen, hijo del P.’. del mismo nombre, del V.’. de Jerusalén, fue iniciado en calidad de Lobetón a la edad de 17 años; a los 25 era tan profundo en masonería, que el fue ascendido al 87º D.’. de la orden. En 3170, él se dirige a Egipto, visita los principales templos de nuestra institución, donde nuestros PP.’. le hicieron sufrir exámenes rigurosos para asegurarse que él era apto para adquirir nuevos conocimientos. Fue en el santuario de la Gran Pirámide que este digno P.’. fue promovido y proclamado 90º y último G.’., revestido de la suprema dignidad de G.’. C.’. delegado, y decorado con la gran estrella de Misraim, en recompensa de sus altas luces. Munido de poderes y de instrucciones particulares, él pasa por las regiones de Nubia, de Barca y de Trípoli, donde él deja recuerdos de su saber y un gran número de discípulos que se hicieron muy célebres.

Es en el V.’. de Trípoli que Sabathai-Manahen fue recibido con la satisfacción más fraternal, por el P.’. Semeya-Cohen. Él se unió a su hija Dina, propaga nuestra institución, funda y constituye la potencia suprema de la orden para esta región, y se convierte en S.’.G.’.C.’.

En el año del mundo 3190, Isaac Hillet, el sabio y erudito Hillet, Caldeo, G.’. C.’. delegado, luego de haber viajado sobre diversos puntos del triángulo, fue a fijarse en el V.’. de Esfraim (Persia), y estableció las clases superiores de nuestra orden que, bajo sus auspicios, floreció en este país.

El P.’. Hillet era profundo en la ciencia abstracta. También sus adeptos no tardaron en hacerse notar por su erudición y adquirieron una gran reputación en toda el Asia; es a este G.’. C.’. que los habitantes de la región de Esfraim, han recibido muchos conocimientos científicos que hicieron, por consiguiente, a este V.’. uno de los más renombrados, tanto por las artes como por las bellas letras, y la música que este iniciado profesaba a la perfección. Hillet, a la edad de 90 años, ejercía todavía sus altas funciones sacerdotales con tanto celo, perseverancia y agilidad como a la flor de su edad. Este sabio y estimado P.’. durmió con sus padres, y su hijo Johanan le sucedió, y se inmortalizó a su turno.

El año del mundo 3220, Eleonardo-Tedesco, del V.’. de Córcega, uno de los G.’. M.’. de nuestra orden, cargado de poderes, se dirigió a Dalmacia y a Iliria, reunió todas las piedras preciosas de estos VV.’., erige templos para trabajar a la gloria del Todo Poderoso, y profesa la doctrina sagrada de Misraim, y pone en relación a los HH.’. de estos países con el decano de la orden para las islas del Levante. El P.’. Tedesco, luego de haber cumplido su alta misión y recibido felicitaciones justamente merecidas, lleva sus pasos al V.’. que le vio nacer; él rinde cuenta por un plan perfecto, de todas las operaciones masónicas, y fue creado por el primer decano de la orden, uno de los G.’. C.’. en recompensa a sus trabajos.

El año del mundo 3248, Tullius, el piadoso Tullius Sabin, fue desde su más tierna infancia, adoptado por nuestra orden y elevado en el templo de la sabiduría que los descendientes del valiente Eneas habían fundado en la foresta del V.’. de Cures.

Como este joven Lobetón estaba dotado de todos los dones de la naturaleza y prometía un futuro memorable, nuestros PP.’., sus maestros, no olvidaron nada para darle la facilidad de llegar a las altas dignidades de la orden; así es que a la edad de 21 años, Tullius era ya tan versado en todas las ciencias y había recorrido gloriosamente los diversos grados que componen la nomenclatura de la orden. Librado enteramente al estudio de los altos conocimientos de la naturaleza, él se hizo bien pronto distinguir por su erudición y su piedad, y no tarda en recibir la recompensa al verse elevado a las más altas dignidades.

Tras la muerte de su padre, él lo reemplaza como G.’. C.’. para los VV.’. Sabinos, y al mismo tiempo deviene G.’. sacerdote del culto de Ceres. Este digno hijo de la luz ejerció sus dobles funciones sacerdotales con celo y perseverancia; y, cuando su ministerio le dejaba un instante libre, él se dedicaba a visitar a los enfermos, a aliviar a los infelices y consolar a los afligidos, por lo cual fue venerado por todos los habitantes de esta región.+

Fue un día de dolorosa memoria para los pueblos de este apacible país aquel en que Rómulo cometió el execrable atentado del rapto de las Sabinas, y que Pompilius, luego de haberla arrancado de los brazos de sus raptores, Pompeya, su virtuosa esposa que estaba encinta, fue a depositarla sin conocimiento en el templo de Ceres. Él fue a combatir a los feroces soldados de Rómulo, y murió gloriosamente defendiendo a las Sabinas raptadas! Pompeya, vuelta de su desvanecimiento, llama a grandes gritos a su esposo, se escapa del templo y corre por la foresta sin saber adónde la llevan sus pasos. Sorprendida por los más crueles dolores, ella da a luz a un hijo que el P.’. Tullius, que la seguía de cerca, recibió en sus brazos; pero esta infeliz esposa y madre no pudo darle apenas el nombre de Numa Pompilius que ella muere.

El sabio P.’ . Tullius sirvió de padre al joven Numa, lo eleva en el templo de la Sabiduría y le hizo adoptar por la orden en calidad de Lobetón. Él se hizo en seguida profundo en todos los conocimientos, y uno de los G.’. M.’0. de nuestra orden. La carrera del P.’. Tullius estaba cumplida....

La carrera del P.’. Tullius estaba cumplida de hechos memorables; justo hasta el último instante de su vida él ejerce sus altas funciones con celo y perseverancia. Él duerme con sus padres, llevando con él los saludos y la veneración de todos aquellos que lo habían conocido. Numa Pompilius devino, el año del mundo 3289, segundo rey de los Romanos a los cuales él da sabias leyes, y se inmortaliza por su sabiduría, su saber y su valor.

El año del mundo 3280, Tobie, hijo del P.’. del mismo nombre, de la tribu de Neftalí, fue G.’. M.’. de nuestra orden para los VV.’. de la alta Galilea, en el reino de Israel. Este digno G.’. M.’. ejerció sus funciones con un celo remarcable.

Desde el reino de Jeroboam, hijo de Nabath, soberano de las diez tribus, justo a aquel de Oseas, los hijos de Misraim de estas tribus no habían experimentado más que tribulaciones; sin embargo estos eventos no habían impedido a nuestros PP.’. de alimentar el fuego sagrado y de elevar nuevos templos a la gloria del Todo Poderoso. Pero infelizmente Oseas había rehusado pagar el tributo acostumbrado a los Asirios, en el año del mundo 3283, Salmanasar, soberano de esta nación, vino con un numeroso ejército sobre los muros de la gran Samaria, y luego de un sitio de tres años, él la somete, lleva la desolación entre estos pueblos, pone fin al reino de Israel y lleva a sus habitantes cautivos en Asiria.

Los discípulos de Misraim, que eran en gran número en estas tribus y que habían sufrido la misma suerte, habían caído en la tristeza y la desolación; ellos dirigían fervientes plegarias al Eterno para que él se digne liberarlos de las manos de sus enemigos.

El sabio y piadoso Tobías, que estaba en el número de los cautivos, lo mismo que su familia, permaneció calmo en sus dolores, y a pesar de las privaciones de todo género que él fue obligado a soportar, él permaneció firme en sus principios y dio pruebas inequívocas de su buen corazón, de su piedad y, por sobre todo, de su veneración por el gran Jehová: así el motor de todas las cosas que no abandona jamás a aquellos que siguen sus preceptos, y que son propagadores de su santa ley, le hizo obtener a Tobías la libertad.

Salmanasar le tomó afecto, le hizo grandes presentes y le permitió visitar a sus HH.’. y hacer a su gusto todo aquello que él creyera necesario. Tobías se dirigió a los lugares donde estaban estacionados los cautivos, los alivia, los consuela y los exhorta a no apartarse de la ley divina, de tener confianza en la Providencia y de esperar todo de ella. Llegado al V.’. de Rages, cerca del monte Esbatanes, Tobías fue sorprendido gratamente de reencontrar al digno P.’. Gabelu, su H.’. y su amigo, que se encontraba en una posición desfavorable. Tobías hizo todo para consolarlo y, antes de irse, le pide fraternalmente, que acepte una parte de los metales que le quedaban. De retorno en el gran V.’. de Nínive, Tobías fue recibido con júbilo en el templo de Misraim: el primer decano de la orden lo cumplimenta por su celo, sus trabajos científicos y sus bellas acciones; él lo crea y proclama uno de los G.’. C.’. de nuestra orden. Siempre grande en la adversidad como en la prosperidad, él dio justo en sus últimos momentos esos raros ejemplos de virtud, de sabiduría y de caridad, y termina su santa carrera en la quietud del justo. Su hijo lo reemplaza en sus grados y dignidades.

En cuanto a los otros hijos de Misraim que estaban cautivos, nuestros HH.’. Asirios hicieron todo lo que estaba en su poder para asistirlos, aliviarlos y dulcificar sus males; por sus cuidados tan fraternales, un gran número de entre ellos recobró la libertad y fueron a administrar establecimientos de diversos tipos. Los tratos de generosidad que los decanos de nuestra orden ejercieron hacia nuestros HH.’. cautivos, lo mismo al peligro de su vida y de su libertad, son sin número! Nosotros no podemos dejar de describir aquí la bella y valiente acción del bravo H.’. Asilus, oficial del ejército de Salmanasar que hacía parte de la escolta de los cautivos, entre los cuales él había reconocido a HH.’., él los tomó inmediatamente bajo su protección, comparte con ellos lo que él posee durante el largo y penoso trayecto de Samaria a Nínive. Su dedicación por sus HH.’. no se limita por nada; llegado a un lugar donde los cautivos debían pasar la noche, una tropas de hombres tenebrosos, fanáticos y armados, habiendo embestido a estos infortunados HH.’.a acabados por la fatiga, se dedican sobre ellos a los más innobles tratos, tratando de poner fin a su existencia, sin ninguna piedad por sus ruegos; el bravo Asilus, informado de este suceso deplorable, se dirige al campo en socorro de sus HH.’. y seguido de sus soldados, ellos salieron en defensa de sus cuerpos. Entonces los hombres de tinieblas emprendieron la fuga con pérdidas, y los hijos de Israel y de Misraim debieron su salud a esta dedicación sublime, del digno Asilus y de los suyos, que no cesaron de protegerlos hasta su llegada a Nínive. Este bravo oficial, fue acusado de haber hecho sucumbir a los naturales de su país, a favor de extranjeros cautivos; entonces él fue arrojado a un calabozo, en espera del juicio que, infaliblemente le costaría la vida, sin el socorro de la divina Providencia que vela siempre sobre el inocente y que le hizo triunfar en la causa de Asilus y aquella de los cautivos.

Los decanos de la orden, advertidos del arresto de este H.’. y viendo el peligro inminente que le amenazaba, fueron a encontrar sin retardo a Salmanasar para representarle que la valentía y la bella conducta del H.’. Asilus, por la defensa de los oprimidos, merecía una recompensa, más que un castigo; Salmanasar tocado por sus justas observaciones, lo liberó en el mismo instante, le da un ascenso en su ejército en recompensa de sus buenos servicios y su dedicación a la causa de la humanidad.

Entonces los decanos de la orden recibieron en el templo de la Sabiduría a este valiente iniciado, lo cumplimentan, y para recompensar su celo por Misraim, lo crearon y lo proclamaron 66º D.’. y lo decoraron con la estrella de Caballero Defensor de la Masonería, título que él había merecido por todos sus esfuerzos.

El año del mundo 3291, Mérodach, el sabio Mérodach llamado Baladan, G.’. C.’. de nuestra orden en Caldea, se hizo notar por la profundidad de sus conocimientos y de sus altas luces.

Entre sus discípulos, nosotros citaremos al P.’. Daniel, Ben-Aser del V.’. de Bethléem, quien a causa de su brillante genio, fue elevado a la alta dignidad de G.’. C.’. delegado. Fue en al año del mundo 3.300 que este sabio sale del V.’. de Babilonia para dirigirse al de Saba, él trabaja con los maestros de los ángulos y fue maravillado de su saber. Él recorrió enseguida los VV.’. de Egipto, Libia, Barca, Janara y la región Tripolitana; él conversa con los iniciados de estos diversos países, acuerda aumentos de salario a aquellos que lo habían merecido, y luego va a asentarse en Beleyde, que viene a ser luego una parte del gran V.’. de Fez, donde él fue a colocar la cabeza de nuestra sublime institución y se casa con la hija del H.’. Aarón-Meyer del V.’. de Beleyde; él pasa el resto de sus días en la felicidad y deja detrás de él retoños que lo imitaron en todos los puntos, y se hicieron masones muy eruditos.

El año del mundo 3320, Josué Anamin, hijo de Rafael Anamin, G.’. C.’. en el país ismaelita, fue iniciado como Lobatón en el V.’. de Babilonia donde su padre lo había enviado para perfeccionarse; apenas cinco años habían transcurrido desde su iniciación que ya había subido y alcanzado la cima de la cuarta rama del árbol genealógico de nuestra orden sagrada, y desarrollado con talento y precisión los sublimes conocimientos de su dominio: para recompensar su celo y su profunda devoción, él fue promovido y proclamado 90º y último D.’.

En 3329, él retorna al seno de su familia, le informó a su padre de su deseo que había formado de salir de viaje, para aprender a conocer las costumbres de los pueblos de los diversos países. Su padre, encantado por sus disposiciones, le entregó misivas para muchos de sus amigos, y así, el joven Anamin se puso en ruta. Él visita la región Amorteana, aquellas de los Ammonitas, de los Mohabitas y de los Cananeos, permanece algún tiempo en el V.’. de Jerusalén, donde su primer deseo fue ir a prosternarse delante del tabernáculo del gran Jehová, admirar este monumento, maravilla del mundo, luego él salió de esta santa morada, pleno de júbilo y radiante de nuevas luces. Luego de haber visitado a nuestros HH.’. él se dirigió hacia los V.’. egipcios donde recibió la acogida más perfecta, y fue en el santuario de la gran Pirámide que se le confirió la alta dignidad de G.’. C.’., título que él había merecido por su celo, sus trabajos y su dedicación a la orden. Este digno iniciado, luego de un viaje de dos años, retorna a sus dominios, para por el V.’. de Saba, atraviesa el Mar Rojo, la Feliz Arabia, los VV.’. de los Madianitas y llega, con la ayuda del Eterno, a aquel que lo había visto nacer.

Cuando su padre terminó su carrera, el lo reemplaza en sus funciones, y nuestra orden venerada floreció bajo sus auspicios.