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DE LA ORDEN MASÓNICA DE MISRAIM Desde su creación hasta nuestros días, de su antigüedad, de sus luchas y de su progresoOficial del Estado Mayor de la Armada Antigua, Por
MARC BEDARRIDE
Primer Gran Conservador de la Orden Masónica de Misraim para Francia,
Gran Dignatario de las Potencias Supremas de dicha Orden en diversos Reinos extranjeros,
Poderoso Gran Comendador de los Caballeros Defensores de la Masonería y poseedor de todos los Ritos
Traducida del idioma francés por el H.'. FIDUCIUS
ESTACION 06
SEXTA ESTACION
Luego de la muerte de Saul y de la caída de su casa, David fue sagrado soberano de Israel; él transfiere la sede de la potencia suprema de la Orden del V.’. de Hebnron a aquel de Jerusalén, en el año 2957. Es entonces que él concibió el loable deseo de elevar un templo al Eterno, en acción de gracias por todo aquello que él había dignado darle; pero las guerras que él había sostenido, le impidieron realizar este proyecto.
Sin embargo, este gran hombre, nutriendo siempre en su espíritu como en su corazón, la ejecución de su pensamiento, reúne tesoros inmensos a estos efectos. Sabiendo que la gloria de elevar este templo a Jehovah estaba reservada a sus hijos, y no pudiendo seguir más, a causa de su edad y de sus enfermedades, de ocuparse de los asuntos de sus estados y de aquellos de la orden, él hizo consagrar a su hijo Salomón que había sido instruido en los principios de Misraim, y que daba ya las más altas esperanzas de sabiduría, por los inmensos progresos que él había hecho en todas las ciencias.
Este virtuoso padre vivió todavía, cuando Salomón, a la edad apenas de 18 años, le sucede en sus grados y dignidades; él marcha sobre sus pasos, puso fin a todas las guerras que desolaban este bello país, y luego de haber concluido una paz general con los soberanos, sus vecinos, él hizo florecer el comercio en sus Estados.
En esta época, él fue a visitar Egipto, conferencia con los decanos de nuestra orden, habitantes de las Pirámides, que estaban penetrados de la más grande veneración, tanto a causa de su sabiduría que de sus profundos conocimientos, y más todavía por la bella resolución que había tomado de realizar el sueño de su padre.
Los dignos sucesores de Misraim, deseando tomar parte en la ejecución de este edificio sagrado, confieren bajo juramento, al sabio Salomón, el precioso Delta, obra del célebre P.’. Enos, en 325, conservado por el P.’. Noe en el arca santa, en 1656, transferida de la Caldea en Egipto por el gran Misraim, de feliz memoria, en 1816, donde él descansó después.
El sabio Salomón, luego de haberse unido a la hija del Faraón, retorna al célebre V.’. de Jerusalén, donde él fue recibido por las doce tribus reunidas al pie de la montaña Sion, arregladas cada una bajo su bandera, teniendo a su cabeza a sus jefes respectivos, todos miembros de la P.’. S.’. de la Orden, que cumplimentaron a este sabio y a su digna esposa, la cual fue reconocida y proclamada gran maestra de nuestra adopción.
Luego de esta proclamación unánime, el S,.’.G.’.C.’. y la M.’. Ill.’. Gran Maestra se prosternaron ante el Todopoderoso y agradecieron a las doce tribus de la manera más fraternal. Entonces las trompetas sagradas se hicieron escuchar: himnos entonados por los cuerpos de los levitas, acompañados de una armonía melodiosa, se escuchan en el trono del Eterno. Tres, cinco y siete días se pasaron en la más perfecta jubilación, en medio de festines. Esta solemnidad se termina por beneficios de toda especie que completarán todos los asistentes.
Salomón estaba entonces en la cúspide de la felicidad; la Clepsidra del tiempo marcaba el momento propicio para poner en ejecución el sublime proyecto de David, su padre, que el Muy Alto le había reservado para la santa misión. Él hizo parte de sus intenciones a Hiram, soberano y G.’. C.’. de la orden en el V.’. de Tiro, quien aplaudió una tan bella resolución y tomó parte en la ejecución proporcionando madera de cedro y de abeto, así como los mejores obreros de sus estados. A este efecto, todo fue dispuesto para la erección de este majestuoso edificio.
El decimoséptimo día del segundo mes del año del mundo 2992, el cuarto año de su reinado, el sabio Salomón decidió en su consejo privado que todos los obreros que serían llamados a este inmenso trabajo no formen sino una sola familia masónica, ligada por el juramento de uso y dividida en tres clases, a fin de que la perfecta armonía reine entre ellos; pero el temor de exponer los secretos de la primera clase de nuestra institución confiándolos a esta multitud de obreros sin conocerlos y la imposibilidad de cumplir las formalidades queridas a este respecto, hicieron tomar la determinación a este G.’. C.’. de no iniciar en primer lugar en nuestra orden esta cantidad de hombres de todas las profesiones y de diversos países, y de esperar que ellos hubiesen pasado por el crisol de la depuración para ser enseguida presentados por sus jefes respectivos. Pero esperando el S.’.G.’.C.’. hizo cambios a los tres primeros grados de nuestra orden, en forma de un nuevo rito, y proclama por jefe a Adom-Hiram, hijo de Abda, intendente de su casa y uno de los G.’. M.’. Misraimitas.
Un gran número de hábiles obreros fueron elegidos entre nuestros Ill.’. FF.’. de las doce tribus para dirigir esta multitud de nuevos adeptos, y desde ese instante, la masonería Adom-Hiramita tomó nacimiento; su primer acta fue fechada el año del mundo 2992, primer año de su creación. Salomón, luego de haber dirigido fervientes oraciones al Eterno, puso manos a la obra. Él emplea 30.000 de estos nuevos prosélitos en cortar y pulir los bosques de cedro y de abeto; 80.000 a tallar y pulir las piedras de toda especie; 70.000 a transportar los materiales y 3.300 los más instruidos para la intendencia y para la supervisión de los trabajos.
Para los objetos en metales de todo tipo, ellos fueron confeccionados por los cuidados del P.’. Hiram-Abif, de la tribu de Neftalí, y un de los G.’. M.’. de nuestra orden, que no debe confundirse ni con Hiram, soberano y S.’.G.’.C.’. de la orden en los VV.’. de Tiro, ni con Adom-Hiram, hijo de Abda jefe del nuevo rito. Entre tantas magníficas obras salidas de las manos de este artista célebre, que no tenía rival en su género, nosotros citaremos esas dos famosas columnas de bronce huecas, de tres pulgadas de espesor, de dieciocho codos de altura, de doce de circunferencia, sobre montadas por capiteles de cinco codos de elevación y ornadas de Lys y de frutos de granada. Una de estas columnas llevaba en relieve por delante la letra J.’., la otra la letra B.’., a semejanza de aquellas del templo de la Sabiduría, situado entre Pisón y Gihon, no lejos de la fuente divina, en Caldea.
Estas dos bellas columnas fueron puestas en el vestíbulo del templo al norte y al mediodía, y su interior servía para encerrar los objetos necesarios para la masonería.
Los aprendices, 1er D.’. recibían sus salarios en la columna J.’.; los compañeros, 2º D.’. en la columna B.’. y los maestros, 3º D.’. en la cámara del medio. Cuando uno de sus miembros había ameritado un aumento de salario, y que por su conducta, su celo y sus trabajos, él se había vuelto digno de los favores de la orden, en este caso su superior haciendo el pedido a Adom-Hiram, hijo de Abda, quien la remitía a la P.’. S.’0. de nuestra orden, la cual autorizaba el consejo de la segunda clase a iniciar al 4º D. Es así que progresivamente los masones del rito Adom-Hiramita subieron los escalones de la escala misteriosa de nuestra institución. Un gran número de personas fueron además empleadas para activar la construcción de este edificio sagrado que se prolonga por espacio de siete años. Edificio cuyos materiales estaban tan bien preparados que los obreros no tenían necesidad de servirse más que de una palanca, de la escuadra, de la perpendicular, de la regla y de la trulla; lo que hay aquí de más maravilloso, es que, durante toda la duración de este inmenso trabajo, no se escuchó ni el golpe del martillo, ni aquel del cincel. Inmediatamente luego de la erección de este majestuoso edificio, el precioso Delta fue depositado en el santo de los santos de este templo augusto; y su consagración efectuada, el gran Jehová llenó su santa morada de su gloria y de su esplendor; las ceremonias y regocijos que tuvieron lugar en esta ocasión se terminaron, las recompensas distribuidas a aquellos que lo habían merecido, luego de haber dado las acciones de gracias al Eterno, .....
luego de haber dado las acciones de gracias al Eterno, y dado el beso de la paz, los representantes de la orden, que habían sido delegados de diversos puntos del triángulo, pidieron permiso al S.’.G.’.C.’. de la T.’. III.’. grande maestra y de los miembros de la P.’. S.’. de la orden reunida a este efecto, y entonces cada diputación retornó a su V.’.; los hijos de Adom-Hiram se dividieron también y llevaron sus pasos a los lugares que les había visto nacer, todos orgullosos del trabajo que ellos venían de cumplir.
Salomón, plenamente satisfecho de todo lo que Hiram-Abif había operado para embellecer el templo de Dios, lo felicita y lo llena de beneficios. Hiram-Abif retorna al seno de su familia donde el queda sin problemas, en la opulencia, el resto de sus días.
Como nosotros lo hemos dicho ya, el único objetivo del sabio Salomón al formar el rito Adom-Hiramita, era el de unir a los obreros de todas las profesiones y ligarlos por el juramento usado, a fin de activar sin confusión la realización de esta maravilla del mundo.
Así las previsiones del S.’.G.’.C.’. fueron realizadas: la armonía más perfecta reina entre estos HH.’., y un gran número de ellos tuvieron el insigne favor de llegar progresivamente a diversas clases de nuestra institución, de ser llamados a la dignidad de Caballeros Defensores de la Masonería.
Hasta entonces no había existido ni se había visto flotar sobre los puntos del triángulo más que la bandera sagrada de Misraim; pero al llegar a sus hogares, los masones Adom-Hiramitas, se vieron aislados de sus padres Misraimitas, y no queriendo permanecer en la inacción, pusieron mano a la obra para elevar templos a la virtud y cavar sepulturas a los vicios. Este nuevo rito fue establecido en diversas regiones; sin embargo sus miembros observaron religiosamente sus sistema primitivo. La unión y la tolerancia reinaban entonces entre todos los masones, cualquiera fuese su país, sus creencias y la bandera sobre la cual el azar los había colocado.
Infelizmente, mas tarde, diversos propagadores de este rito se apartaron totalmente de su misión. El interés de unos, la ambición de otros los llevaron a introducir innovaciones en sus trabajos, los envolvieron con misterios y emblemas que no tenían ninguna relación con la masonería; fue así que ella fue sospechada por los hombres de tinieblas y perseguida en diversas épocas, al punto que los verdaderos masones, reducidos a un pequeño número, fueron obligados a trabajar sobre el velo del más grande misterio para sustraerse a las tribulaciones de sus antagonistas.
Tal es el verdadero origen de la masonería Adom-Hiramita, ignorada por una gran parte de sus seguidores y de los masones de otros ritos. Nosotros volveremos sobre este capítulo cuando sea tiempo.
Salomón, de gloriosa memoria, este sabio por excelencia. Hizo todo por las gloria del Muy Alto y la prosperidad de nuestra Orden. Es en este siglo de oro que la trompeta de la renombrada fue pronto anunciada sobre todos los puntos del triángulo la magnificencia y el esplendor del augusto templo dedicado al Eterno, y la sabiduría de aquel que lo había hecho erigir con tanto celo y perseverancia. Entonces un gran número de HH.’. y de profanos vinieron de todas partes a Jerusalén para prosternarse delante de esta maravilla, admirarla, depositar su ofrenda en la tzedaka y felicitar a Salomón por el éxito de un proyecto tan admirable. Los masones aprovecharon esta circunstancia para solicitar aumentos de salario, y los profanos para demandar la iniciación que era en gran veneración en este célebre V.’.
De regreso en sus países estos dignos HH.’. hicieron todo por el bien de la orden. Es así que el gran V.’. de Jerusalén extendió sus relaciones sobre uno y otro hemisferio, y que nuestra antigua y sublime institución se aclimató en todo el universo. Es en la terminación de este augusto templo que las corporaciones de los diversos oficios tuvieron su origen, observando a Salomón como su fundador y en la más grande veneración a Adom.Hiram, hijo de Abda, Hiram-Abif, Jakin, Booz y Subis.
Nosotros nos callamos sobre los acontecimientos siguientes memorables que se sucedieron en nuestra orden durante los últimos años del reino del poderoso Salomón, cuya carrera se termina en el año del mundo 3029. Roboamn, su hijo, le sucede en sus grados y dignidades, pero él no lo imita en su sabiduría, porque, olvidando las sabias lecciones que él había recibido de nuestros ilustres PP.’. permanece sordo a los excelentes consejos que le eran dados por los videntes , para seguir ciegamente aquellos de sus cortesanos que jugaban a ganar o perder; así es que su potencia no tardó en ser dividida por la voluntad suprema.
Jeroboam, hijo del P.’. Naboth, que había sido iniciado en Egipto, fue, a su retorno en el V.’. de Sichem, proclamado soberano de las diez tribus de Israel, e hizo construir la ciudad de este nombre; aunque él había tenido la pretensión y el más grande deseo él no fue reconocido ni proclamado jefe de nuestra institución para los VV.’. donde residían estas mismas tribus (nuestros dogmas se le oponían); aunque divididos, los representantes de la orden que estaban delegados en cada una de estas diez tribus alimentaban constantemente el fuego sagrado confiado a su guarda y correspondían siempre con el S.’.G.’.C.’. que residía en el gran V.’. de Jerusalén, donde Roboam había quedado con las tribus de Juda y de Benjamin.
El espíritu y el corazón de Roboam y de Jeroboam fueron corrompidos por Hagava, Hakina y Haremda; cediendo a sus insinuaciones, ellos se apartaron totalmente de la santa Ley e hicieron prosternar sus débiles sujetos frente a ídolos; pero los hijos de Misraim permanecieron puro de toda alianza profana; fieles a sus principios ellos gemían en silencio y al margen de sus prevaricadores.
Nuestros PP.’. guiados por la llama de la razón y de la verdad, emplearon todos sus medios para reunir en el sendero de la virtud a esta multitud extraviada, pero sus esfuerzos fueron en vano. Es entonces que estos dignos discípulos de Menes pusieron la más grande reserva en la elección de las piedras preciosas que ellos debían emplear para elevar los nuevos templos a la gloria del gran Jehová; de tal suerte que la iniciación a nuestros sagrados misterios se hizo más y más difícil, y que nuestros dignos predecesores conservaron intacto el deposito que les había sido confiado.
Durante la duración de este siglo, el P.’. Aderezedr era G.’.C.’. en Etiopía; el sabio Ricab G.’.C.’. en Caldea; Izaac Bergilai, descendiente del P.’. Bergilai del V.’. de Galaa, era G.’. M.’. delegado en las Indias; el P.’. Benadac G.’. C.’. en Siria; el P.’. Saadias G.’. M.’. delegado en China; el P.’. Naaman G.’.C.’. en Asiria; el célebre P.’. Pronapoide G.’.C.’. en el Asia Menor; el P.’. Astarté, el Fenicio, G.’.M.’. delegado en la Taprobane; el P.’. Mirza G.’.C.’. delegado en Persia, y el P.’. Mentor G.’.M.’. delegado en las islas de Grecia.
Todos estos GG.’..M.’. y GG.’. CC.’. trabajaron con celo y perseverancia para la prosperidad de la orden.